07 de abril de 2015
07.04.2015

Inteligencia emocional

07.04.2015 | 04:15

Quizá conozcan la historia de Daniel Kapp, un austriaco de 46 años. Este buen hombre acaba de denunciar a Facebook. No es para menos. Todo ocurre tras diagnosticarle un cáncer de próstata. Se sumergió desesperado en la red. Buscaba respuestas, siendo consciente de que Dr. Google nunca será el mejor aliado. Esta incertidumbre nos parece trágica, tan cercana, que raro es no mimetizarla, aunque sólo sea para averiguar si nuestro dolor de cabeza anticipa un delirio psicótico.

Desde entonces, el amigo Kapp recibe constantes bombardeos de publicidad funeraria. Sabrán que nuestro yo mundano impregna la red de huellas digitales. Así cobra sentido el problema puntal en la inteligencia artificial, algo que ya leímos en el clásico de mismo nombre firmado por J. Copeland. Especulaciones filosóficas aparte, la mente artificial suplanta en no pocas ocasiones la natural. Seguro que los amigotes de parranda del Sr. Kapp, también aquellos más descerebrados, intentarían animarlo vehementemente. La gelidez virtual registró la búsqueda de nuestro desdichado protagonista y, sin contemplaciones, asoció el cáncer a la muerte. O incluso peor, al negocio entorno a ésta. No estaría de más que la red social le recomendase alguna obra dedicada a esa desagradable tarea que nos supone morir, ya sea el maestro J. Krishnamurti o K. Wilber.

Lo virtual se ensimisma en este extraño universo artificial petrificado: sin consideración, descontextualizado, sin matices ni metáforas. Fíjense en su propia definición: «no real». De ahí que su lenguaje, simbólico y sintáctico, exprese una pobreza impensable en otros discursos como el literario o el poético. Seguro que el protagonista de nuestra historia cuenta en su perfil con multitud de «amigos». ¡Ay, la amistad! Así la definía en un poema J. L. Borges: «no puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti». En Facebook uno navega inmerso en un sonoro silencio artificial.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine