15 de abril de 2015
15.04.2015

Díaz en su laberinto

Tras los primeros contactos con los partidos que han obtenido escaños en el Parlamento andaluz, Díaz se encuentra en un auténtico laberinto del cual es posible que no salga bien parada, a pesar del optimismo que, al menos, aparentemente, aflora en sus intervenciones.

15.04.2015 | 04:15

Susana Díaz, líder del PSOE andaluz, pasados los primeros momentos de euforia que, sistemáticamente, parece afectar a los dirigentes políticos (o a casi todos), ha ganado las elecciones en Andalucía pero no con la mayoría suficiente que, sin duda alguna, era lo que pretendía al convocar estas elecciones autonómicas a dos meses de las municipales y autonómicas en general. Ahora, tras los primeros contactos con los partidos que han obtenido escaños en el Parlamento andaluz, se encuentra en un auténtico laberinto del cual es posible que no salga bien parada, a pesar del optimismo que, al menos, aparentemente, aflora en sus intervenciones.

Es probable que esté arrepentida de una convocatoria que, por coyuntural, tenía unos claros visos de oportunismo político que puede pasarle factura tras analizar la realidad política postelectoral de esta autonomía. Por un lado, tiene a IU escarmentada de prestar una colaboración excesivamente confiada, pues a nadie se le ocurre aprobar unos presupuestos anuales cuando se había producido una previa y clara controversia con respecto al cumplimiento o no del pacto de gobierno. Por otro lado, no parece que Podemos esté por la labor de facilitar el gobierno sin una determinada política de gestos relevantes encaminados a dejar claro que algo destacado ha de cambiar en Andalucía si ellos colaboran en el gobierno o desde fuera de él, aparte de la exigencia de dimisión de dos pesos pesados del socialismo andaluz, Chaves y Griñán, cuestión de por sí suficiente para hacer naufragar cualquier pacto en estos momentos.

Resta valorar un posible pacto con Ciudadanos. Ciertos medios se han dedicado a potenciar esta alternativa para Susana Díaz, pero se infravalora que Albert Rivera no puede prestar su valiosa colaboración por un plato de lentejas. Es decir, sin obtener un buen trozo de la tarta gubernamental andaluza, pues sencillamente se juega su futuro inmediato tras su fuerte irrupción en estas recientes elecciones. Además de que en el terreno de la ética política, igualmente exige la dimisión de los dos expresidentes socialistas.

Me dejo para el final la oferta que le ha hecho el PP andaluz a la eufórica lideresa andaluza. Apoyo a la legislatura si el PSOE le apoya en aquellas instituciones donde logren la mayoría de escaños y/o de votos, supongo; aunque este matiz, no se ha publicitado expresamente. Aunque no es imposible, tal acuerdo supondría una decantación tal hacia el combatido bipartidismo político que ha gobernado España, que podría suponer la debacle absoluta del PSOE, sobre todo si este pacto se expusiera antes de las municipales y autonómicas, aunque también sería verdaderamente arriesgado ante las elecciones generales en ciernes previstas para este mismo año.

Ante tal dilema, cabe preguntarse: ¿entenderían los andaluces una nueva convocatoria electoral con el consiguiente despilfarro político y económico?

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