15 de abril de 2015
15.04.2015

El poder de los príncipes de las iglesia

15.04.2015 | 04:15

La gente anda muy escandalizada con lo del pisazo del cardenal Rouco Varela, que dejó hace meses la sede arzobispal de Madrid y no se quería retirar del palacio dejando paso a Osoro, quien muy paciente se fue, provisionalmente, a otra parte, mientras encontraban un domicilio para este príncipe de la Iglesia (católica), que al final dio con un ático cerca de la catedral, con vistas, valorado en 1,5 millones y al que se le han hecho obras por valor de 350.000 euros. Para una persona como el cardenal, eso es poca cosa acostumbrado como está al boato. Lo que a este señor le va es detentar el poder terrenal con la excusa de su saber teológico, o su representación de la jerarquía eclesiástica por encima de la feligresía.

Si tenemos en cuenta como vivió el cardenal García Gasco aquí en Valencia y la fundación bien provista que ha dejado, así como su comportamiento con el obispo al que desalojó de su piso porque seguía otra línea doctrinal (él se apoyaba y apoyaba al Opus) y de una parte, la contienda continua del arzobispo valenciano de Alcalá, Reig Pla, que reside en el que fuera palacio real de Isabel I, y de otra, las sombras que se ciernen en torno al arzobispo de Granada, que protegió no sólo espiritualmente y cobijó al clan de los Romanones „esa trama de corrupción de menores, que se nutría de las arcas de las donaciones de las feligresas (la andaluza lo dejó para ayudar a los pobres, la de Santander dejó el piso de Madrid para seminaristas y estudiantes)„ vemos que la Iglesia en España está bien representada y su núcleo duro conserva las esencias del nacional-catolicismo. ¡Qué equivocado estaba Azaña cuando dijo que había muerto!

El papa Francisco multiplica urbi et orbe los gestos para marcar una diferencia e impulsar una línea más acorde con los tiempos. Pero estos encumbrados jerarcas españoles viven de acuerdo a un patrón secular de la casta. Y agitan sin parar el tablero tanto o más que los nuevos partidos y consiguen que Rajoy, y su escudero Wert, cambien asignaturas, o la ley de plazos del aborto „va por la tercera redacción en menos de un año„ y le hagan decir a Alonso que «el aborto no es un derecho de las mujeres» (al paso que van culminarán su obra de demolición: el trabajo dejó de serlo, el techo no lo es, la retribución justa desapareció, la educación va para convertirse en privilegio de casta, dignos hijos de los neocon).

Su influencia en este Gobierno va creciendo en el último año de la legislatura. Es una organización de masas de la derecha recalcitrante. La base es amplia y manejable a conveniencia. Es una formidable máquina para parar la historia o poner un valladar para proteger la finca de la que sacan tanto provecho. Eso si que es un lobby bien organizado. Menuda vida se pegan, desde hace siglos, y algunos compinches, que les hacen el caldo gordo, por sumisión, miedo o interés. Nos adoctrinan, presionan y manejan sacando tajada.

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