16 de abril de 2015
16.04.2015

Maldita dulzura

16.04.2015 | 04:15

Dirigentes de mi partido „Alberto Fabra, Isabel Bonig, Afonso Rus...„ siempre nos dicen a los jóvenes que tenemos que coger la bandera, tenemos que ser los que tiremos del carro, los utópicos, los valientes y los que no nos rindamos nunca. No estoy de acuerdo con la frase que asocia la regeneración a la presencia de más jóvenes en el partido, pero creo que la mezcla de la frescura de nuestras ideas con la sabia experiencia es la perfecta y magnífica receta de éxito. Esta debe ser la propuesta del PP para las próximas elecciones, nuevas ideas impulsadas por la experiencia. En Nuevas Generaciones, representamos a los jóvenes y hemos de canalizar sus propuestas, debemos representar la revolución de las ideas liberales.

El desempleo es el problema que más perjudica a nuestro país, y también a los jóvenes. El empleo es base para el crecimiento personal e individual. Dicho esto, me siento orgulloso de que la mayoría de mis amigos sean emprendedores con mayúsculas. Entre ellos están Adrián, Víctor y Rafa. Otros pudimos ser humildes trabajadores en el sector de la abogacía, un saludo a mi jefa Carmen. Mis amigos son de las personas de las que más aprendo, siempre innovando, cayéndose y volviéndose a levantar reforzados, pero siguiendo la cultura valenciana: en el éxito empresarial, lo que cuenta es el gran número de intentos que hayas tenido, porque eso indica la grandeza y bagaje de tu proyecto.
Adrián, que ha abierto recientemente una tienda de ropa en el centro de Valencia, me decía por móvil: «Rober no hay que parar, hay que emprender, gente que no lo hace hay a patadas y que lo hace también, por eso hay que diferenciarse». Esos profesionales liberales, luchadores, esos trabajadores y esas pequeñas y medianas empresas son parte del Partido Popular, de sus ideas. Ellos, mis amigos, y también mi jefa, representan el mérito, la valentía y la capacidad de éxito de las personas, la cultura del esfuerzo. Ellos son los creadores de empleo, porque las administraciones públicas están para el fomento e incentivo y nunca para la subvención.

Hoy más que nunca, los jóvenes del Partido Popular tenemos que salir en esta campaña electoral a reivindicar a los emprendedores, a esos pequeños y grandes empresarios. Y esto siempre va ligado a decir bien claro lo que pensamos: «Tolerancia cero con la corrupción». Lo dijimos en la Convención Nacional de NN GG en Valencia: la apertura del juicio oral, ha de marcar el texto estatutario para dejar cualquier cargo público. Nos adelantamos, en ocasiones de manera injusta, a la garantía procesal y marcamos una ejemplaridad. Me decía otro amigo emprendedor: «Rober yo pago mi IVA, no quiero que sobre él recaiga la más mínima sospecha de corrupción». Y no tenemos que callar al escuchar la palabra corrupción. Corruptas son las personas, no los partidos.

Hemos de reforzar los mecanismos de transparencia y control. A uno le eligen para cuatro años y no creo en el palabrerío de la izquierda dueña única y adalid de la opinión ciudadana. Creo en mecanismos de participación pública reales, que se pueden tocar y sobre todo viables. La transparencia y el open government. Llámenme cansino, repetitivo o que por defecto de politólogo, vuelva a incidir en los conceptos: «accountability & responsiveness». En definitiva, gestionar, dar cuenta, ser responsable, gobernar y decidir. Seamos valientes, tomemos la frase de la canción Maldita dulzura de Vetusta Morla: «De lo que quieras, pero hablemos...».

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