24 de abril de 2015
24.04.2015

Pan y rosas

24.04.2015 | 04:15

L GSM, Lesbian and Gays Support the Miners, fue un grupo de activistas de lesbianas y gays, fundado en Londres, por Mark Ashton y su amigo Mike Jackson, que recogieron donaciones en apoyo a los mineros en huelga, en 1984, contra la política de Margaret Thatcher. El Sindicato Nacional de Mineros del Reino Unido, se mostró reacio a aceptar su apoyo al estar preocupado por ser asociado con un grupo de esa condición sexual. Entonces los activistas decidieron llevar directamente sus donaciones a un pequeño pueblo minero de Gales, donde, superada la desconfianza inicial, la iniciativa acabaría convirtiéndose en un éxito, aún cuando, a la larga, la huelga sería desconvocada.
La película Pride, recién estrenada, relata la historia de solidaridad entre dos colectivos oprimidos, e incluye, en uno de sus momentos de mayor fuerza dramática, la canción Bread and Roses, cuando se produce el encuentro entre los mineros y los activistas, tras el discurso de Mark Ashton, y como homenaje a la huelga textil que tuvo lugar en Lawrence, Massachusetts, en 1912, en defensa de la dignidad de las trabajadoras y de sus condiciones de trabajo, que inspiró el poema, del mismo título, Pan y rosas. Pan para todos; rosas, también.

La hermosa canción, sería interpretada, sucesivamente, en múltiples ocasiones por Joan Báez, Bob Dylan, John Denver o Judy Collins, y, en el propio film por Bronwen Lewis, quien había participado un año antes, en el programa La Voz de la BBC, y, junto a su familia, en apoyo de la huelga de los mineros, acabando por convertirse en un himno a la mujer, a la libertad, a la solidaridad y a la apuesta en común por un futuro mejor.

En versión libre, marchan las mujeres con la belleza del día desde las oscuras cocinas e hilanderías, tocadas por los rayos de sol; invitan a los hombres a hacerlo juntos para llenar de sentido sus vidas; el arte y el amor, la belleza, los alimenta; marchando juntas muestran su orgullo, pues el levantarse de la mujer es el de toda la humanidad; participan de la gloria de luchar por el pan y las rosas. El filme es una denuncia de la explotación de los mineros y de la discriminación por motivos sexuales, y, a su vez, un canto a la solidaridad, y a la alegría de vivir, de una sociedad cerrada, donde los corazones necesitan abrirse para recibir las primeras luces que les permita ponerse en pie.

Apenas hace 30 años que el movimiento gay y lésbico alcanzó el reconocimiento del Movimiento Sindical, Trade Unions, del Reino Unido, gracias al apoyo del sindicato de los mineros, que así votó, un año más tarde, tras de haber participado, en justa correspondencia, en la marcha del Orgullo (Pride), celebrada en Londres, en 1984. El filme relata con sinceridad este testimonio de fraternidad y de liberación de las ataduras sociales, desde la convicción que sólo la liberación de unas lleva a la de otras.

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