01 de agosto de 2015
01.08.2015

"Divide et impera"

01.08.2015 | 04:15

El titular de este artículo es una frase atribuida a Julio César, reconocido por sus conquistas para gloria de la antigua Roma, pero también, un reconocido tirano. Lo cierto es que es una buena fórmula, tan antigua como eficiente, últimamente utilizada en las relaciones laborales. Rompiendo una estructura cohesionada, se debilita fraccionándola y así, fácilmente, alcanzar el objetivo deseado. Esta táctica es desempeñada por empresas de poca o ninguna ética empresarial. Comprando a una parte de la plantilla, ésta queda dividida y susceptible de manejar. Y al final, esa parte es quien ejerce de policía sobre sus propios compañeros y compañeras. «Iniciativas socialmente responsables y basadas en una gestión de ética empresarial». Así reza, por ejemplo, la web de una compañía, a la que le faltaría añadir: años de congelación salarial, retrasos en los pagos de las nóminas, despidos con bajas médicas, acoso, coacciones, amenazas y sanciones, digamos que la explotación es la práctica general y la persecución sindical su particularidad.

Estas relaciones laborales para tiempos neoliberales ocasionan demasiados conflictos en muchas empresas por el abuso desencadenado como práctica generalizada; por la explotación como consecuencia derivada de la crisis; por el falso argumento de ser garantía de supervivencia para la empresa (muchos casos); porque la reforma laboral permite este trato denigrante y, como broche a estas tácticas, el despido. La amenaza que planea como la espada de Damocles: «te puedes ir a la calle», «piensa en tus hijos», le dice una coordinadora a una trabajadora. Es la presión diaria que ejercen muchas empresas que trabajan para las grandes compañías, apéndices creados para implantar una brecha entre la clase trabajadora, puesto que sus condiciones laborales son inferiores.

Enraizadas en diferentes sectores, algunas tienen la desfachatez de incluir en su publicidad palabras como felicidad, cultura, solidaridad, ética€ definiciones positivas como si fueran su contribución a la mejora de esta sociedad. Muchas poseen hasta una fundación, que al final solo es una forma de obtención de subvenciones estatales y de reducción de impuestos, al tiempo que les ayuda a lavar su imagen con valores socialmente bien reconocidos. También como utilización de puro márquetin para atraer la confianza del consumidor. Se observa en estas webs la propaganda que hacen sobre el servicio que ofrecen colaborando con diferentes causas sociales. Sin embargo, apenas supone ayuda constatable. Es más, grandes empresas que reciben subvenciones estatales por su primordial función social y hasta una de ellas, galardonada con un prestigioso premio, ha entrado en la clasificación de las mejores compañías explotadoras y donde su contabilidad es uno de los secretos mejores guardados.

La ética existe, aunque para muchas compañías del tamaño de un cacahuete y para que éstas cumplieran, sería preciso que empezaran a cumplir los correspondientes gobiernos. Hacemos un llamamiento a la lucha, a la denuncia en cualquiera de sus ámbitos, a la no resignación, porque solo así, con dignidad y lucha se hicieron posibles nuestras conquistas y solo así las recuperaremos.

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