20 de agosto de 2015
20.08.2015

Dichos

20.08.2015 | 04:15

Ayer estuve de cena con dos amigos de Zucaina, Maika y Javi. Cambiamos nuestro tradicional lugar de veraneo por el Grao de Castellón. Entre diversos temas, surgieron cuestiones geográficas. Advirtieron la cantidad de dichos geográficos que no corresponden a la realidad, pero que gozan de una total aceptación popular. Ni Finisterre es el punto más occidental de la España peninsular, ni Cabo Norte el más septentrional del continente europeo, ni Castellón la segunda provincia más montañosa, ni la Sierra de Grazalema la zona más lluviosa de España. Otro dicho que la sabiduría popular ha elevado a los altares de la verdad es que pasamos del invierno al verano y del verano al invierno sin apenas transición. Sería una lástima, pues son mis estaciones favoritas, sobre todo la primavera: los días alargan, con temperaturas agradables. Seamos escépticos como corresponde a un buen científico. Comprobemos. Con 21 observatorios que van desde Castellón a Murcia, el ideario popular se desmorona. La evolución de las diferencias entre estaciones no muestra tendencia significativa, desde 1950 a 2013. Aumenta en torno a la primavera y disminuye en torno al otoño. El promedio, un ligero ascenso de 0´0083ºC/año. El promedio de las diferencias entre estaciones es de 6´35 ºC y las oscilaciones son suaves, con un mínimo de 5´13 en 1981 y un máximo de 7´43 ºC en 1982. La diferencia más grande se da entre la primavera y el verano, con un promedio de 9´21 ºC, algo lógico por la calidez de nuestro mar y la elevación de las temperaturas estivales que supone. La menor entre el otoño y el invierno, 4´53. La llegada de lluvias torrenciales características de la estación acelera el tránsito al frío invernal. En 2013, 8´85 ºC hubo entre la primavera y el verano, parecidos a los 8´75 ºC de 1957.

montone@his.uji.es

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