29 de agosto de 2015
29.08.2015

Esperanza soñada

29.08.2015 | 04:15

Afirma Charles Péguy, en Los tres misterios, que la esperanza es una niña pequeña, confiada y alegre, que tira de los mayores: de las convicciones y del amor a los demás. Va desenfadada, es un poco inconsciente y, como los chiquillos, corre y se adelanta siempre y no tiene inconveniente en juguetear yendo y viniendo las veces que sean necesarias, sin cansarse. Porque confía y se confía, como una hija pequeña que se sabe mirada y tutelada por sus mayores. La esperanza, cuando llega el silencio de la noche, cae rendida. No se apura por el mañana, no le da vueltas a las cosas, no se taladra el cerebro pensando una y otra vez en los mismos problemas. Se abandona al plácido sueño. Dice Péguy que la pequeña esperanza se levanta todas las mañanas, con la ilusión de disponer de un día por delante. Dichoso el que duerme a pierna suelta porque espera, porque tiene el corazón limpio.

Me compadezco „sigue relatando Péguy„ de los hombres que no tienen confianza y no duermen. No confían „como el niño que yace inocentemente en los brazos de su madre„ y no se acuestan en absoluto inocentes en los brazos de la Providencia. Tienen la virtud de trabajar, pero no tienen la virtud de relajarse, de reposar, de dormir. No quieren confiar en Dios la dirección durante la noche. Como si Dios no fuese capaz. Dejad para mañana esos sollozos que os ahogan cuando veis la desgracia de hoy. Dejad para mañana esas lágrimas que os llenan los ojos, que os inundan, que se deslizan por las mejillas. Lágrimas que corroen. Porque de aquí a mañana, yo, Dios, habré pasado y os limpiaré de las quemaduras, las huellas sórdidas de las preocupaciones, de las amarguras y de las inquietudes, de las penas. Es mi querida Esperanza.

Péguy nos habla de que las noches para el niño son continuas y son el fondo de su ser mismo. Allí recae. La noche es el ser en que se baña, en que se alimenta, en que se crea y se recrea, se hace y se rehace. Donde entra y sale lozano.
Absolutamente nada de nada dura sino por la joven esperanza, que siempre recomienza y siempre promete. Garantiza el mañana al hoy, y esta tarde y este mediodía a esta mañana. Y la vida a la vida y la eternidad misma al tiempo. Promete a la primavera el año todo entero, a la infancia la vida toda entera, al tiempo la eternidad toda entera.

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