30 de agosto de 2015
30.08.2015

Las cosas claras

30.08.2015 | 04:15

Otro verano de guerra del agua. Otra manifestación evidente de que la política suplanta a la ciencia y a la técnica a la hora de planificar los recursos y demandas de agua de nuestros territorios. Si el agua es política, poco se puede hacer. Llevamos años reclamando desde la universidad y desde diversos centros de investigación en materia de agua, que era la ocasión de sentarse y discutir con rigor la planificación del agua de nuestro país para las próximas décadas. Tenemos además una exigencia legal. La Directiva europea del agua nos ha marcado unos plazos para la elaboración de un nuevo Plan Hidrológico Nacional que deberá estar terminado en los próximos dos años. En ese plan se deberá ajustar los recursos de agua futuros, teniendo en cuenta la reducción de lluvias prevista en los modelos climáticos y debatir sobre las necesidades de los territorios situados en las zonas de España donde menos llueve y las soluciones a su abastecimiento. Todo sobre la mesa: trasvases, reutilización, desalación, ahorro de agua, nuevas tarifas, mercados de agua, rentabilidad de la agricultura, del turismo, mecanismos de solidaridad entre territorios€Para poder valorar, desde la ciencia, las posibilidades más sostenibles, ambiental, social y económicamente hablando y por este orden. El trasvase Tajo-Segura se hizo en un momento histórico concreto. Hoy en día sería muy poco probable una medida de ese tipo. Pero una vez hecho y regulado jurídicamente, hay que cumplir lo que dice la ley para su gestión. Y si en un futuro Plan Hidrológico se decide que ya no es necesario mantenerlo o que se debe reducir la cuantía a trasvasar anualmente, hay que buscar la solución mejor para su sustitución. Una solución que hoy no existe. Hace unos meses señalamos aquí que el famoso memorándum del trasvase iba a ser un foco de conflictos mayor que las normas anteriores de explotación. Y ya se ha producido. Porque hay una máxima que parece no quererse aprender: cuando hay sequía en gran parte de España, como este año, no hay agua para trasvasar. El Tajo-Segura funciona bien cuando hay sequía sólo en el sureste peninsular, pero no cuando esas condiciones se extienden al centro del país. Y de momento no hay recambio, sustitución ni solución pensada para salvar estas coyunturas pluviométricas.

jorge.olcina@ua.es

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