03 de septiembre de 2015
03.09.2015

El Niño viene fuerte

03.09.2015 | 04:15

Era un secreto a voces, pero el pasado primero de septiembre la Organización Meteorológica Mundial (OMM) hizo oficial la aparición del fenómeno del Niño en el Océano Pacífico, catalogándolo además de evento fuerte. En dicho informe también se indica que hay un notable acople entre las temperaturas del mar en el pacífico ecuatorial y la respuesta atmosférica a nivel global, es decir, está influyendo de forma tangible en la circulación de borrascas y anticiclones en todo el planeta. Desde la OMM, además, también pronostican que el evento puede tener su pico en algún momento entre Octubre de este año y Enero de 2016. Respecto a las consecuencias que este fenómeno pueda tener en nuestro entorno ya los pronósticos son mucho más inciertos, puesto que dependen de otros factores además del propio evento, alargándose incluso el periodo de influencia del Niño aún hasta 4-8 meses después que comience a decaer. La estimación es que este evento finalice entre los 4 mayores desde 1950.

Pero, ¿en qué consisten los eventos del Niño?, ¿por qué determinan la meteorología del planeta entero? El Niño es un patrón climático que consiste en la oscilación de los parámetros meteorológicos del centro y este del Pacifico ecuatorial. Concretamente el Niño es la fase cálida de dicho patrón, con unas anomalías cálidas en aguas ecuatoriales y tropicales de incluso más de 4ºC. Todo ello implica que cuanto mayores son las temperaturas en la superficie oceánica mayor es la energía disponible para los fenómenos atmosféricos. De esta manera dicha oscilación de la temperatura, oceánica y atmosférica, está a su vez relacionada con el fenómeno atmosférico denominado Oscilación del Sur, el cual consiste en una oscilación de la presión atmosférica en el Pacífico occidental. La relación o acoplamiento entre estos fenómenos, conocida en inglés como ´El Niño Southern Oscilation´ (ENSO) trae grandes consecuencias en el comportamiento meteorológico en gran parte del mundo. Los lugares donde más inmediatamente se notan las consecuencias son las cuencas continentales bañadas por el Pacífico, donde en su parte occidental en latitudes tropicales sufren agudas sequías, debido a la persistente presencia de anticiclones, mientras que en la zona oriental del Pacífico tropical ocurre justo lo contrario. Posteriormente se pueden encontrar alteraciones del comportamiento atmosférico en otros lugares del planeta, pero estas ya son mucho más complicadas de encontrar, ya que quedan enmascaradas dentro de otros patrones climáticos como pueda ser la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) en una relación un tanto difusa.

Puede que el Niño sea uno de los patrones climáticos más estudiados por los científicos de todo el planeta, pero aún estamos muy lejos de comprender cuál es la razón última por la que se da, careciendo además de un periodo cíclico de recurrencia. Tampoco se conoce de forma tangible su interacción e influencias en las latitudes medias donde se encuentra Europa, por lo que querer saber hoy en día cuál es su influencia en el entorno Mediterráneo donde nos encontramos es una utopía.

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