13 de septiembre de 2015
13.09.2015

Denise

13.09.2015 | 04:15

La semana pasada empezaron las clases. La primera toma de contacto es la circulación atmosférica, paso previo y obligado para entender la distribución y estacionalidad de los climas del planeta que, a su vez, determinan múltiples variables: vegetación, fauna, hidrología o geomorfología. En estas primeras clases, se habla de los huracanes. Y el primero que se mencionó fue Denise. Ese 7 y 8 de enero de 1966 tocaba un nombre bonito. Nombre de mujer porque hasta 1978 recibían nombre femeninos, siguiendo la costumbre iniciada por un meteorólogo australiano, Clement Wragge, a finales del siglo XIX. Otra costumbre es retirar el nombre de los huracanes más catastróficos. En clase hablaremos de los Andrew, Mitch, Ivan o Jeanne que han tenido ese tétrico honor. No fue el caso de Denise que, sin embargo, también ha pasado a la historia. Al golpear la francesa isla de la Reunión, situada en el Índico cerca del trópico de Capricornio, Denise dejó el récord de precipitación mundial en 24 horas. 1.825 litros cayeron en ese periodo, un poquito más de los 1.791 litros que se recogen en Vigo todo el año. Conocemos a los huracanes por la potencia de sus vientos y Denise es un buen ejemplo de otro de los componentes de la «Triple amenaza» que acompaña a estos fenómenos: viento, oleaje y lluvia. No era un huracán excesivamente potente, pero un mar cálido y un relieve pronunciado, con el «Piton des Neiges», elevado a más de 3.000 metros, determinaron la fuerte pluviometría. Otro buen ejemplo de lluvia y de las especiales condiciones de la isla es Gamede. Hizo tierra en La Reunión a finales de febrero de 2007 y dejó dos récords mundiales, el de 72 y el de 96 horas. Agárrense: 3.930 y 4.936 litros, respectivamente. En cuatro días cayó más agua que la que en promedio recibiría Castellón en 10 años.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine