13 de septiembre de 2015
13.09.2015

Dos fiascos frente al 27s

Falta, como siempre, política valenciana para este país, esa meta que escribía el secretario autonómico de Infraestructuras que ya teníamos al alcance de la mano y aún se percibe como lejana.

13.09.2015 | 03:49

Dos ocasiones perdidas en un momento crítico. El viernes corrió la noticia de que el lunes 7 el president Ximo Puig intervenía en el nuevo Foro Europa, pero ya era tarde. No quedaban entradas. La convocatoria se hizo con sigilo. Es difícil ejercer el periodismo „profesión que dice compartir el president de la Generalitat„ si se impide el derecho a conocer los acontecimientos de primera mano. Las crónicas y las referencias oficiosas desde los primeros compases ya daban a conocer que Puig estaba muy satisfecho con el funcionamiento del Ayuntamiento de Valencia, que luego se amplió con la promesa de crear una agencia valenciana de la innovación „¿se trata de un nuevo Impiva?„ y alguna referencia a la puesta en marcha de una entidad pública que financie (IVF) actividades empresariales homologables.

En la intervención de Ximo Puig no podía faltar una llamada a la germanor ante la paupérrima situación de la caja de la Generalitat y del incremento de la deuda por encima de los 40.000 millones de euros. Débito indigno e impagable mientras se mantenga el sistema injusto de financiación de la Comunitat Valenciana. Como viene ocurriendo después de más de treinta años, con gobiernos centrales regidos por PP y PSOE.

El mismo día, en sesión vespertina, habló el conseller de Hacienda y Modelo Económico, Vicent Soler, sobre «El model econòmic que necessita la Comunitat Valenciana». Tema sugerente. Las expectativas se fueron esfumando a medida que transcurría la conferencia para describir la situación de postergación que padecen los valencianos a través de los indicadores económicos. Una sutil alusión al cambio de modelo productivo mediante el incremento de la dimensión empresarial, al fomento de la colaboración interempresarial (sic) y al establecimiento de políticas públicas que faciliten la transición hacia el nuevo modelo. Que no explicó. Dos exigencias plantea Vicent Soler para lograrlo: competir en un mundo globalizado y el necesario mantenimiento del modelo social europeo.

Dos decepciones en ambas oportunidades, la del conseller y la de su president. Lo que se necesita no son llamamientos ni descripciones, sino soluciones. O al menos sugerirlas y apuntarlas. Falta, como siempre, política valenciana para este país, esa meta que escribía el secretario autonómico de Infraestructuras, Josep Vicent Boira, que ya teníamos al alcance de la mano y aún se percibe como lejana.

Tanto Puig como Soler podrían haber aprovechado las tribunas para analizar la situación de la Comunitat Valenciana ante los resultados de las próximas elecciones catalanas del 27S. Previsiblemente caben tres escenarios a partir del 28 de septiembre. El primero podría darse con la victoria clara de las fuerzas soberanistas, con Artur Mas a la cabeza. A partir de este resultado proseguirían las negociaciones para la creación del Estado catalán con las consiguientes consecuencias para el resto de España y para Cataluña, cuyas configuraciones políticas se verían modificadas. La Comunitat Valenciana recogería los vidrios rotos y perdería.

El segundo escenario posible es el que se derivaría de una derrota contundente del frente secesionista, con la que casi todo seguiría como hasta hoy. Madrid y lo que significa su capitalidad en el Estado español, habrían ganado la batalla. La CV saldría perjudicada como territorio periférico agraviado.

El tercer escenario, el más probable, es que los votos se queden equiparados entre secesionistas y los que quieren seguir integrados en el conjunto español. El empate técnico dejaría las heridas abiertas. En esa hipótesis, la coalición Junts pel Sí, seguramente la formación más votada, pretendería ejercer el liderazgo para gobernar en Cataluña. Un reto para la CV en su redefinición política. No estaría de más prepararse para lo que va a venir.

¿De qué manera nos pueden afectar las elecciones catalanas a los valencianos? Si Cataluña se aleja del contexto español, salimos perdiendo. Nos quedamos en el pescante. El paraguas y la acción reivindicativa de los catalanes resultan rentables por razones de estrategia y proximidad. Si Cataluña permanece de forma incontestable en España, repercute en la Comunitat Valenciana porque de forma indirecta devaluaría sine die la posición autóctona y cercenaría las acciones reivindicativas de catalanes y valencianos. Si no hay vencedores ni vencidos, todo seguiría más o menos igual. Este escenario político, que es el más probable, abre las expectativas a un recrudecimiento de las hostilidades entre secesionistas y las fuerzas centralistas que actúan por contraposición, más allá de cualquier posibilidad de llegar a un hipotético acuerdo, en la más genuina versión de la política pactista, característica en Calatuña y en la historia de los valencianos. En su intervención, el conseller de Hacienda dijo con acritud que el ministro Cristóbal Montoro acusó de frivolidad a los representantes autonómicos de las comunidades que no pueden reducir los niveles de endeudamiento. Un sarcasmo.

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