14 de septiembre de 2015
14.09.2015

El Niño despierta, la Niña duerme

14.09.2015 | 04:15

Todo apunta a que el próximo invierno en el hemisferio norte coincidirá con un máximo en el fenómeno conocido como El Niño, relacionado con el calentamiento de las aguas del Pacífico oriental. La NOAA y otros organismos internacionales que siguen la evolución de El Niño vaticinan que en los próximos meses continuará la fase cálida del fenómeno, al menos hasta la primavera de 2016. Asimismo, se presume que puede ser uno de los episodios más notables de los últimos 40 o 50 años, lo que puede dar lugar a cambios notables en los procesos atmosféricos en diferentes puntos del planeta. Aunque en la zona cercana se conoce bien su influencia, existen muchas incertidumbres sobre la forma en que puede repercutir en regiones alejadas, como Europa, por lo que constituye una incógnita lo que sucederá en España y el resto del viejo continente este próximo invierno. Aquí lo que más nos influye es la llamada Oscilación del Atlántico Norte (NAO), que concierne a las diferencias de presión atmosférica entre el conocido Anticiclón de las Azores y los centros de bajas presiones que se mueven en torno a Islandia. De esa interacción entre los centros de altas y bajas presiones atlánticos suele depender en gran medida el tiempo que afecta a Europa occidental, incluida España. En lo que respecta a El Niño podemos recordar, no obstante, que 1997 y 1998 fueron años excepcionalmente cálidos en nuestra zona, hasta el punto de que numerosos observatorios registraron su récord en la temperatura media anual coincidiendo con una de las fases más agudas de la historia de este fenómeno climático, cuyos efectos deben considerarse a escala planetaria. El apelativo se debe a que en los países bañados por el Pacífico, como Perú y Ecuador, el calentamiento y las alteraciones en las corrientes marinas que acarrea suelen producirse en fechas cercanas a la navidad. Y cabe recordar, asimismo, que el calentamiento de aquellas aguas, como el que ahora acontece, es la fase positiva del fenómeno que se conoce como El Niño, mientras que cuando se produce un enfriamiento (fase negativa) debemos hablar de La Niña, que también tiene su influjo sobre el clima de la Tierra.

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