05 de octubre de 2015
05.10.2015

¡Hagan las olas!

05.10.2015 | 04:15

A Vicent Martí, el activista de Per l´horta, en la playa nudista del Fórum Europa, se le ocurrió señalar la desnudez de los bañistas. ¡Qué has dicho! ¡Hagan olas!

Hagamos aquí una interpretación ligerita del falsacionismo, teoría que atiende como verdadera cualquier proposición cuyo contenido puede ser falseado y no lo ha sido (todavía). Trampeando las cosas, podríamos afirmar que las proposiciones de contenido político expresadas por un partido tendrían sentido e intención y serían atendibles si fuera posible imaginar una situación distinta a la que se afirma, o la existencia de alguien que afirmara lo contrario. Esto que (mal)digo parece la hostia, pero es muy simple. Por ejemplo: cuando la Bonig, en el tunda tunda semanal a los 100 días del Consell, afirma que «crear empleo es el verdadero motor de la sociedad», o bien que «la gente no quiere caridad, no quiere ayudas y subvenciones, las personas quieren trabajo», está afirmando algo que nadie en ninguna situación niega. ¿Insinúa que, a diferencia de ellos, el Consell pretende destruir empleo y practicar la caridad social? ¿Alguien, en cualquier situación, afirmaría lo contrario? No, ¿verdad? Pues entonces es como decir que «mañana será martes o miércoles o jueves o viernes o sábado o domingo o lunes»: todos de acuerdo y siempre verdadera: una tontería.

También el rector de la Universidad Europea de Valencia, en el acto de apertura del curso, afirmó que ellos se proponen formar «buenos profesionales buenos». Por lo que se ve, en el campus de Tarongers persiguen educar a «malvados profesiones regulares» y la meta inalcanzable del resto no es ya la maldad éticamente abyecta, sino la absoluta falta de profesionalidad comprobada.

Rajoy ha visitado Valencia para apoyar «el magnífico trabajo» del PPCV (sic).

El ayuntamiento o parte contratada pide al Valencia FC y al Levante UD que paguen una cantidad a la ciudad por los aparcamientos que se reservan en dominio público. Los clubes, con «celeridad» y «disposición total» aceptan pagar esa cantidad que, de hecho, ya están pagando. Sin embargo, el PP o el señor Mendoza, que es ayuntamiento y ciudad y parte contratada, lo critica y se pasa al bando de los supuestos intereses de la parte contratante. Dice que el ayuntamiento «persigue» a los clubes y tiene «ganas de crispar». Y lo hace sin tomar ejemplo del señor Mendoza, que nunca crispó ni con los símbolos, ni la lengua, ni la identidad, ni la religión, ni la educación, ni la educación para la ciudadanía, ni el fútbol, ni el agua, ni la paella, ni los catalanes, ni la memoria histórica, ni las fallas...

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