19 de octubre de 2015
19.10.2015

Conferencia inaugural

19.10.2015 | 04:15

En la inauguración de la VI edición del máster en Planificación y Gestión de Riesgos Naturales del Instituto Interuniversitario de Geografía de la Universidad de Alicante, María Jesús Perles Rosselló, profesora de la Universidad de Málaga dio la conferencia titulada: «Aplicación del análisis integrado de riesgos asociados a la resolución de problemas de interés social. Identificación de puntos conflictivos de riesgo en infraestructuras viarias.» La finalidad de esta investigación, que no ha sido sólo teórica sino que es fruto de un contrato de investigación con la Junta de Andalucía, es evitar puntos negros en las carreteras con motivo de deslizamientos e inundaciones provocados por lluvias torrenciales y ya resulta interesante por sí misma. No obstante, lo más deslumbrante es la metodología aplicada, perfectamente aplicable a otros muchos estudios y, en igual medida, los conceptos de base. Perles insistió en que en otros trabajos de esta índole nos empeñamos en visiones sectoriales de los riesgos, creyendo que una mera superposición de los mismos sobre el territorio en un sistema de información geográfica simple, ya nos da una visión integral de cómo afectan distintos peligros naturales a un lugar determinado. No obstante, con este análisis estamos lejos de un análisis integrado, porque obviamos las interacciones entre los peligros en el espacio y también en el tiempo. Parece complejo pero podemos explicarlo mejor con un ejemplo: cuando se produce un deslizamiento en la parte alta de una cuenca puede taponarla y provocar así un encharcamiento que normalmente sólo esperamos en la parte baja y, además, cuando esa agua embalsada sea capaz de romper el dique provocado por el deslizamiento, la inundación ocasionada aguas abajo puede ser peor de lo esperada en un principio. Otra manía frecuente es la de calcular los caudales para encauzamientos y desagües como si por ellos sólo fuera a circular agua, cuando en nuestro entorno lo más habitual es que el aporte sólido supere el 40 %. A ello hemos de sumar que todo esto no se produce sobre un terreno natural sino que la antropización hace que sea casi siempre mixto y, por tanto, hemos de considerar en los arrastres no sólo a las piedras o la vegetación, sino también los escombros producidos por la destrucción de infraestructuras aguas arriba o los coches, contenedores y electrodomésticos que se llevarán las aguas y, por ejemplo, taponarán los puentes. El equipo de María Jesús Perles ha sido capaz de integrar todos estos elementos.

enrique.molto@ua.es

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