23 de octubre de 2015
23.10.2015

El bono y el riesgo político

Los analistas atribuyen a la incertidumbre electoral que el mercado exija mayor interés a la deuda española que a la italiana

23.10.2015 | 04:15

El bono español a diez años rentaba ayer en los mercados de deuda pública el 1,63% y el de Italia, el 1,45%. A partir de esa diferencia y de otras análogas que se han registrado en la posición de ambos títulos durante los últimos meses, algunas casas de análisis han extraído la conclusión de que los inversores están exigiendo por prestar dinero a España una prima de riesgo superior que se explicaría, no por motivos asociados a la marcha de la economía, sino por las incertidumbres políticas: primero las derivadas de la escalada secesionista en Cataluña y ahora las asociadas a la proximidad de las elecciones generales de diciembre y su borroso desenlace.

Si se diera por bueno que los inversores se mueven por expectativas racionales y principalmente ancladas en el comportamiento de las economías española e italiana, ciertamente podría ser discutible que los bonistas prefieran prestar dinero a Italia que a España. La economía transalpina estuvo en recesión hasta fines de 2014 y crecerá este año sólo el 0,6%, frente al 2,8% que la Comisión Europea espera para la española. En las cuentas públicas, el déficit de Italia (-3%) fue inferior al de España (-5,9%, incluyendo las ayudas a la banca), pero el nivel de endeudamiento de la Administración que dirige Mateo Renzi es sustancialmente superior (132,3% del PIB) que el pasivo gestionado por el equipo de Mariano Rajoy (99,3%). La deuda de ambos países ha marcado una clara tendencia de crecimiento desde 2011, particularmente en el caso de España.

Así que entre los analistas que buscan explicaciones al proceder de los mercados menudea la tesis de que, sin la incertidumbre política, el bono español cotizaría con descuento respecto al italiano. Imposible confirmar hasta que punto eso es así. Caben otros interrogantes: ¿Hacia dónde están mirando más los inversores al prestar dinero a los Estados?, ¿hacia los despachos gubernamentales o hacia el que ocupa Mario Draghi en el Banco Central Europeo? El comportamiento del mercado de bonos está claramente condicionado por la acción del BCE desde marzo, cuando el eurobanco inició su programa de compras de deuda tras un giro heterodoxo hacia una política monetaria más expansiva.
La expectativa, igualmente racional como demostró ayer Draghi, de que el BCE mantendrá e incluso intensificará esa estrategia a corto y medio plazo (también el recuerdo permanente de las catorce palabras de Draghi de julio de 2012: "El BCE hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente") explicaría cosas como las siguientes: por qué en medio de las gravísimas tensiones del pasado verano en Grecia y con el euro bajo amenaza el interés del bono de países como España o Italia subió como mucho al 2,4%; por qué el rendimiento de ambos títulos es más bajo que el de EE UU y Reino Unido, con recuperaciones más vigorosas; o por qué estos días la prima de riesgo de Portugal apenas se ha movido mientras un bloque de izquierdas, con los comunistas a bordo, está a un paso de asumir el gobierno luso.
También el BCE tiene que ver con el hecho de que, con incertidumbre política incluida, España se esté financiado más barato que en 2006, antes de la crisis. Aunque también influya la marcha de la economía y la expectativa, asimismo racional, de que el ascenso de un partido como Ciudadanos en las encuestas y la geometría variable de pactos que se vislumbra con ello, amortigua la prima de riesgo de Podemos.

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