20 de noviembre de 2015
20.11.2015

Democracia y revolución

20.11.2015 | 04:15

El terrorismo fundamentalista ha vuelto a conmocionar a Europa con un brutal derramamiento de sangre en su propio territorio, en París. El terrorismo, con su acción criminal, no sólo tiene como fin infundir terror y buscar la dominación a través del mismo, también crear alarma social con fines políticos. En este sentido, el grupo conocido como Daesh o ISIS, el autoproclamado «Estado Islámico», ha tomado por la fuerza el control de un amplio territorio entre Irak y Siria, implementando un modelo político que pretende imponer al resto de pueblos de la región y del mundo; el del takfirismo, atroz dictadura que pervierte los principios islámicos, un auténtico fascismo teocrático que hace rutina de la violación de los derechos humanos y los crímenes contra la Humanidad, en una vorágine de brutalidad como la que el nazismo desató contra los pueblos de Europa. De este horror, en la espiral de muerte de la guerra civil siria, huyen las multitudes que ante nuestra puerta pidien refugio. De ahí salen los criminales que asesinan en París, al igual que lo hacen a diario en Siria e Irak. La acogida a los refugiados y la lucha contra el fascismo „del color que sea„ es obligación moral y humana para toda la Unión Europea, y para nosotros como socialistas debe entenderse desde la solidaridad internacionalista directa.

No podemos contemplar la situación de forma despolitizada, ni pensar meramente en soluciones policiales o militares unilaterales. Cuando se plantea la intervención internacional, parece no haber alternativas entre terrorismo, dictadura y bombardeos, pero existe: urge tomar partido por quienes ante el horror del fundamentalismo, la guerra y la dictadura, defienden la democracia y abren un camino revolucionario hacia la emancipación de los pueblos y mayorías sociales. Los kurdos de la región del norte de Siria, Rojava, son primera línea de combate contra el fanatismo terrorista, pero el fusil de las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG-YPJ) y de las Fuerzas Democráticas de Siria no va solo. Va junto a un esperanzador y revolucionario proyecto de democracia, que han activado en la región los pueblos kurdo y de otras identidades históricas presentes, con una Constitución democrática y confederal, que defiende la igualdad de género, la interculturalidad, la visión social de la economía y la ecología.
Este foco de libertades, feminismo y transformación social en Oriente Medio es propuesta de futuro para una Siria democrática, construida por su propia sociedad. ¿Permitiremos que sea ahogado por el terrorismo, apoyado por gobiernos islamistas de la región, temerosos de que cunda el ejemplo? Aquí está la lucha y victoria real contra la barbarie. Es fundamental el apoyo de Estados democráticos y partidos progresistas a la lucha de los demócratas contra el Daesh, pues así es como se vencerá al terrorismo, no con la fallida política de intervención unilateral y guerra imperialista que lo ha alimentado. No miremos a otro lado frente a la guerra de emancipación y liberación de los pueblos de Oriente Medio contra el fundamentalismo, porque es la nuestra.

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