22 de diciembre de 2015
22.12.2015

Tentaciones

22.12.2015 | 04:15

Estamos instalados en una atonía meteorológica insoportable, las temperaturas son altas para la época del año, no sólo en el peculiar entorno mediterráneo, sino en toda España, incluso en buena parte de Europa y, además, las precipitaciones van quedando por debajo de las medias. Ante todo esto y acabándose de celebrar la Cumbre del Clima de París la tentación nos lleva a explicar todo esto de forma fácil: la culpa de todo la tiene el Cambio Climático que se está manifestando de forma "inequívoca". Suponiendo que hubiera alguna relación, para ello se exageran y manipulan datos de forma populista e incluso hay quien aprovecha para pedir trasvases. La otra opción, la otra tentación, que me gusta mucho menos porque no tiene base científica y sirve igual para explicarlo todo (enfriamientos, calentamientos, lluvias, sequías) es la de los amigos de la geoingeniería. De nada sirve que les digas que para qué gastar dinero en modificar el clima de forma intencionada con «chemtrails» en un día de anticiclón magníficamente asentado desde hace semanas. Como me decía un amigo, el día que vea que un viento del sur me trae frío, creeré en estas cosas. Pues bien, la tentación existe pero yo, de momento, resisto porque veo una relación lógica entre los mapas del tiempo y lo que está pasando, y porque algunos amigos encuentran episodios tan «extraños» como éste hace 60 años. Jorge J. Miralles ha colgado en su página www.tiempoelche.com un dato de Elche de diciembre de 1955 en el que la media de las máximas fue de 19,5ºC, tres días se superaron los 25ºC y 18 los 20ºC, con una anomalía mensual de 3,6ºC sobre la media. Después vino un enero de 1956 también muy suave y luego, en febrero de 1956, tuvimos el mes más frío del siglo XX en una buena parte del territorio español. Claro, en esta situación tan aburrida veo mapas a 15 días vista que apuntan un brusco cambio de tendencia que sé que no son de fiar, pero, como creo en el reequilibrio energético natural, y sé que hay mucho frío acumulado en los hogares del frío del Hemisferio Norte, esperando una oportunidad para volcarse a latitudes templadas, sin desear desastres, tengo derecho a tener tentaciones de esperar que un brusco giro del tiempo que traiga frío y lluvia haga callar bocas y, si no lo digo, reviento.

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