23 de diciembre de 2015
23.12.2015

Podemos frente a la Constitución

23.12.2015 | 04:15

Lo más destacado de los resultados del domingo ha sido el destape claro de Pablo Iglesias como líder del nacionalismo e independentismo estatal. Él dirá que no es nacionalista, pero cabe preguntarse para qué hacer tanto hincapié en celebrar referendos, si de verdad, piensa votar en contra. ¿No sería más lógico que los plantearan quienes quieren votar a favor? Por eso no es fácil creerse lo que dice.
Lo cierto es que Podemos ha sabido situarse de tal modo en relación con el independentismo catalán y vasco que ha desplazado a las fuerzas más genuinamente secesionistas de ambas regiones, sin olvidar la absorción del nacionalismo gallego y algún otro, como el valenciano, pongamos por ejemplo. Ha superado en votos al PNV y dejado en la cuneta a Bildu. Y la pregunta es: ¿cuál es la causa de este sorpasso de Podemos sobre los nacionalismos más radicales? ¿Se debe acaso a que éstos han dejado de ser ya independentistas o que se han reciclado al constitucionalismo español?

No hay dada de eso. Se trata de algo más sutil y extraordinario. En gran medida, los partidarios del referéndum se han percatado de que es mucho más eficaz adherirse a una fuerza de nuevo cuño, que aspira a gobernar España, y que plantea con gran desparpajo la celebración de consultas, como si de una fiesta de carnaval se tratara. Y esto han sabido atisbarlo los nacionalistas-independentistas, a los que, con tal de conseguir su objetivo, no va a preocupar demasiado el riesgo que pueda entrañar para la convivencia y la concordia de la sociedad española en su conjunto, exacerbar los ánimos soberanistas.

Sin duda, desde el Congreso de los Diputados, van a disfrutar de una plataforma inigualable para la expansión de sus designios autodeterministas, con un PP a la deriva, aunque sea mayoritario; un PSOE dividido y desconcertado y un Ciudadanos preocupado, sobre todo, por no ser engullido por el PP. Y ello ante un desafío secesionista crecido, y que no ha hecho más que empezar, al que hay que reconducir con urgencia mediante una inteligente y decidida actuación de persuasión intensiva en lo político y en lo cultural.
Ante el desafío de Podemos en áreas territoriales tan sensibles como Cataluña o el País Vasco, por ejemplo, es necesaria la coordinación de las fuerzas constitucionalistas, para dejar claro que se debe hablar y negociar acuerdos para resolver los muchos y graves problemas que padecemos, como la pobreza, el paro, la enseñanza, la sanidad, la cultura, etcétera, pero sobre la base de que la unidad territorial del país no se toca. Cuanto más se tarde es despejar este balón, más grande será la mêlée y el riesgo de autogol.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine