24 de diciembre de 2015
24.12.2015

Nochebuena de 2015

24.12.2015 | 04:15

En un memorable artículo costumbrista sobre la Nochebuena de 1836, Mariano José de Larra nos decía que los hombres necesitamos creer en algo y por ello creemos mentiras cuando no encontramos verdades, por esta razón creemos en ídolos, en amantes o en gobiernos salvadores. Para la Nochebuena, los que ya peinamos canas debemos prevenirnos; víspera de añoranzas, de personas perdidas, de ilusiones truncadas o de sueños rotos como dice la canción. También momento de brindis, de alegría, de cava espumoso, de buenos deseos, de ansias de amor a pesar de que Larra imaginaba que la mayor desgracia que a un hombre le pueda suceder es que una mujer le diga que le quiere.

Los días 24 de diciembre ya desde que uno dejó de ser niño, se convierten en días grises aunque el sol reluzca. El día de Nochebuena mi mesa está repleta de papeles, artículos por corregir, libros a medio leer, estanterías por ordenar. Los cristales empañados, llorosos por dentro, el frío exterior condensa las penas en el interior del corazón. A la gente se le dijo, hoy es Navidad, comamos, bebamos y reunámonos con la familia y el pueblo asumió que debía hacerlo. Hace 2015 años nació el redentor del mundo; nació el que no reconoce principio y que el que no reconoce fin; nació para morir. ¡Sublime misterio! Celebremos el misterio. Jesús es el dios de los oprimidos, de los parados, de los desahuciados, de los arruinados, de las gentes sin techo. Más misterio todavía. Las desdichas del espíritu las ahogamos en comida y alcohol los que somos afortunados.

Mediodía del 24, algazara, compra, venta, apretones de mano, saludos. Por la noche, cristales de los coches empañados, intermitentes, luces azules, controles policiales, semáforos rojos. Reunión familiar anual y alguna que otra llamada telefónica. Los corruptos también brindan y se desean lo mejor. Esta Nochebuena nos habla el otro rey. Juan Carlos y Franco ya pasaron a la historia y no se meten en nuestras casas a través de la caja cada vez más tonta. Los nacionalistas continúan buscando enemigos donde no los hay. Los políticos deberán pactar y así demostrar su sentido de Estado. Mientras tanto, los cubanos y los norteamericanos volverán a entenderse. Los palestinos e israelíes seguirán matándose. Los países africanos profundizarán en su miseria y continuarán desangrándose. Los refugiados sirios intentarán encontrar acomodo en una Europa desorientada. Seguiremos peleando por acabar con la burrocracia europea. Los yihadistas continuarán sembrando el horror y los fundamentalistas matarán en nombre de un Dios al que ultrajan. El mundo seguirá siendo desigual mientras la banca continua ganando miles de millones y los trabajadores se aprietan el cinturón.

Algunos ultrajaron el espíritu de la Navidad y la convirtieron en negra festividad derrochadora. Por suerte otros todavía valoran la Blanca Navidad como punto de encuentro entre nuestras familias, aún hay quienes creemos en el belén, en que los abuelos merecen nuestro reconocimiento, en que nuestros padres y nuestros hijos son lo mejor que tenemos; en que la vida solamente se fundamenta en la paz y el perdón ahuyentando la doble moral. Ojalá felicitemos la Navidad todos los días del año como hace un gran amigo y brindemos para que nuestra sociedad se respete a si misma e intente devolver una vida digna a personas necesitadas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine