31 de diciembre de 2015
31.12.2015

Morosos fiscales

31.12.2015 | 04:15

Recientemente, como cualquier hijo de vecino de este país llamado España, me he enterado de la lista de morosos fiscales que el ministro Montoro ha hecho pública. Cierto que no ha sido una sorpresa, al menos en lo que se refiere a un buen número de los referenciados. Los españoles estamos al cabo de la calle de los muchos sinvergüenzas que sacan tajada de cualquier situación en cualquier momento, como si fuese su derecho indiscutible conseguir cuanto más mejor, lo más rápidamente posible y no dejarse sacar ni un duro por nadie, caiga quien caiga.

Dicho esto, ¿y ahora, qué? ¿Les darán una medalla a los componentes de la lista, o solo a los tres primeros de la misma como en las Olimpiadas? Porque hasta ahora, solo sé que se les da un plazo de tres meses para que galanamente salden su deuda„por cierto, ¿se trata quizás de una deuda acumulada de algunos años o solo corresponde al año en curso? No he oído nada sobre una vía de urgencia para cobrar tamañas deudas, con embargo fulminante de propiedades por su importe, más la sanción del tanto al duplo y los intereses devengados, o bien de una denuncia ante la magistratura correspondiente, porque deudas fiscales de esos importes han de tener sin lugar a dudas carácter de delito fiscal, que creo recordar es susceptible de castigarse con cárcel, además del reintegro de lo impagado.

Creo que no veremos cumplidas esas expectativas de justicia, a pesar de que esos delitos fiscales, aunque no figuren como tales en los textos legales, son delitos de lesa humanidad, en este caso de lesa españolidad, demostrando una tasa de egoísmo, codicia e insolidaridad, que es merecedora, además, del ostracismo público social a cualquier nivel. Y si estos individuos y empresas se permiten no pagar los impuestos derivados de su actividad, ¿cuánto más habrán defraudado? Pues la codicia es como un coche de gran cilindrada, pero sin frenos ni marcha atrás.

Ya está bien de que los ingresos del Estado español se cubran en su mayor parte por los trabajadores, funcionarios y pensionistas que en gran número han de hacer juegos malabares cada mes para mantener a sus familias, pagar sus hipotecas cuando las tengan, o, en su defecto, los alquileres, así como los consumos de fluidos necesarios para la vida que en tiempo récord han incrementado su precio a niveles desaprensivos y poco más, sin otras perspectivas a corto o largo plazo. A veces me pregunto si la Constitución, cuando habla del pueblo español, se refiere a otras gentes de algún país de fábula y no a los sufridos ciudadanos que habitamos esta tierra, porque los deudores de la lista seguramente son españoles, según su pasaporte o escritura de constitución, pero en realidad lo que son lo obviaré por respeto a la buena educación y a la virginidad del papel.

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