04 de enero de 2016
04.01.2016

Carta a los Reyes Magos

04.01.2016 | 04:15

Queridos Reyes Magos:
Durante muchos años os escribí pidiéndoos una utopía imposible. Como quijote os solicitaba una sociedad irreal, que sólo existía en mis sueños de esperanza. Nunca, pese a mis ruegos, me habéis dejado adalides políticos que pudieran haber trasformado esta sociedad envolviéndola con los principios de libertad, igualdad, solidaridad y justicia social.
Este año, mi carta está escrita desde el corazón de un viejo, que cree en el socialismo democrático y que ha visto como pasaban las luces y las sombras.
Melchor, Gaspar y Baltasar:
Os pido el acero, hecho voluntad y silencio. No quiero arquearme, ni ser débil frente a la debilidad de otros argumentos.
Quiero caminar recto, erguido, y, en este trecho del camino que me queda, quiero que mis actos tengan coherencia y respondan al valor de mis pensamientos.
Quiero ser el mismo para los otros y para los distintos. Quiero cubrirme con la tolerancia porque mis dedos son desiguales y conviven juntos en la misma mano.
Quiero llorar en silencio el hambre, la enfermedad y la pobreza. Que en mi sensibilidad social no aparezca el quejido sobre las zarzas del camino. La lágrima la enjugaré en la soledad.
Quiero conservar la palabra del juglar que llevo dentro. No dejéis que nada turbe mi libertad, ni anide mi voz en las paredes de la garganta, dejad que hable sin gritos pero con la verdad de los oprimidos.
Quiero, queridos Reyes que erradiquéis la mentira. Porque quien la utiliza para conseguir sus objetivos como instrumento calculado de acción colectiva, es un corrupto. La verdad es un derecho. Quien miente no es honesto y la honradez no es un valor añadido, es tan esencial que sin ella nada tiene sentido.
Cuando entréis, queridos Reyes, en las estancias de mi casa, recordad, no quiero la riqueza del oro, ni el aroma del incienso, ni tampoco el perfume de la mirra, dejadme la simiente para que en mi jardín crezcan en la próxima primavera las rosas rojas.
Pensad que como progresista debéis ayudarme a conseguir luchar contra la injusticia, contra el hambre, a favor de la solidaridad, de una sociedad cosmopolita, con derechos iguales para los distintos. Porque yo no creo que la solución de los graves problemas del mundo sea parcelar el planeta en Estados cerrados y banderas que agoten sus esfuerzos en conservar la pureza de su nación. Decidles a los salvadores de este país que se trata de priorizar nuestra actividad política y no agotar nuestra energía en poner fronteras, nombres y dueños al paisaje, porque quien así lo hace, por muy moderno que sea, difícilmente puede llamarse progresista.
Sé que os he pedido mucho pero sabéis que me he portado bien, muy bien.

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