06 de enero de 2016
06.01.2016

Una de reinas magas

06.01.2016 | 21:10

Un artículo publicado por un tal Francisco Quevedo, al que se le supone la profesión de periodista, tacha de "cretino y mamarracho" al alcalde de València, Joan Ribó.

¿Y porqué esos insultos tan fuera de lugar en un artículo periodístico pretendidamente serio?. Simplemente por permitir y participar (que no organizar) en una cabalgata laica con Tres Magas (Libertad, Igualdad. Fraternidad).

La cabalgata ha sido organizada por La Sociedad Coral EL Micalet, una institución cultural seria y respetada en los ámbitos sociales y políticos serios y respetables. La excusa ha sido revivir la fiesta que en 1937, en plena guerra civil, se les hizo a los niños exiliados de toda España que se encontraban refugiados en València.

Dice el articulista que se trata de imponer un reverso laico de las fiestas y costumbres cristianas. Y dicho esto por el articulista, no puedo dejar de pensar, si no llevan siglos los cristianos intentando imponer sus fiestas y costumbres a media humanidad. Podríamos preguntar a los indios americanos sobre imposiciones, pero claro, ya casi no quedan porque los exterminaron con el permiso y autorización de los cristianos.
Apunta el periodista que quienes así actúan, quieren acabar con la iglesia católica, cuando la realidad es que desde siempre, la iglesia ha hecho y hace lo que le da la real gana. Se apropia del patrimonio de todos con sus inmatriculaciones por la cara, domina durante siglos la enseñanza, adoctrina en las escuelas a cargo del estado, dispone de espacios en la TV estatal para sus misas, organiza manifestaciones contra gobiernos y sus medidas civiles, desprestigia el librepensamiento como hizo hace poco el obispo de Córdoba diciendo que la fecundación in vitro es un aquelarre (el día que puedan volverán a quemar por brujas a las mujeres que usen esta técnica).

Tan insigne articulista es de la opinión que quienes no creemos (a secas), deberíamos renunciar a celebrar las fiestas religiosas. Y yo estoy de acuerdo con él, pero con dos condiciones. La primera es que las fiestas religiosas (Domingo de Resurrección, Santiago Apóstol, la virgen del 15 de Agosto, la purísima concepción, la navidad del 25, los reyes del 6 de enero, etc€) dejen de tener carácter nacional y oficial, pasando a ser días laborables y que los creyentes se pidan esos días de vacaciones para hacer sus celebraciones. La segunda condición es que nos pongamos a trabajar en conseguir un consenso sobre qué días podemos celebrar todos (independientemente de las creencias) y ponerlos como festivos oficiales (día del trabajo, de la libertad, de la democracia, de los derechos humanos, día del planeta, día de la infancia, día del a música €).

Aplicando su teoría de que no debemos celebrar aquello en lo que no creemos, yo apuntaría que quienes no quieran el aborto que no aborten, pero que dejen a los demás decidir. Quienes no quieran leer unos textos o ver unas películas, que no los censuren, simplemente que no los lean o que no vayan a ver la película, Si no quieren comer carne los viernes, que no coman, pero que no nos obliguen al resto a no comerla. Y así con infinidad de situaciones. (Seguro mucha gente recuerda que la guardia civil denunciaba a quienes iban a trabajar en festivo religioso, o que en semana santa, se tapaban con telas moradas las máquinas de música).

A quienes no creemos, nos acusa de no tener la suficiente valentía para decirles a nuestros hijos que no se pueden vestir de marineritos para tomar la primera comunión como el resto de sus compañeros de colegio. Y ahí ya me pongo de los nervios, no ya por lo que dice (que es falso), sino porque me doy cuenta del nulo nivel intelectual y el poco rigor que se necesita para poder escribir en cualquier medio.
¿Qué capacidad de decisión puede tener unas personas con seis, siete u ocho años para decidir en estos temas, y más cuando ya se preocupa la iglesia de inculcarles doctrina casi desde que nacen?.

Si unos padres creyentes, empujan/dirigen/preparan a sus hijos/as a tomar la primera comunión, es lo correcto, son padres responsables y buenos ciudadanos. Pero si unos padres no creyentes empujan/dirigen/preparan a sus hijos/as hacia otras celebraciones, están equivocados, son unos irresponsables y parece también que cretinos. Esto es fanatismo del más puro, que sólo ve las cosas en una dirección. ¿Es que este periodista tiene alguna duda, que si se instaurara un día universal de la infancia, y a los niños y niñas se les permitiera disfrazarse, se les montara una buena fiesta con regalos, no les encantaría celebrar ese día sin necesidad de comulgar con nada?.¿Cuántos niños y niñas quisieran tomar su sagrada primera comunión si no se les permitiera disfrazarse, no hubiera fiesta, no hubieran regalos y no se les hubiera lavado el cerebro previamente con la catequesis?.

Por si fuera poco lo de cretino aplicado al alcalde, también aplica ese adjetivo a todos aquellos que felicitan a sus amistades con un "buen solsticio de invierno", apuntando que aquí lo que se celebra es el nacimiento de cristo, y que fuera de eso no hay nada que celebrar. Esto demuestra que aparte de insultar, está poco documentado en el tema. Precisamente fueron los cristianos quienes pusieron el nacimiento de cristo el 25 de diciembre, apropiándose (y prohibiendo donde pudieron) las celebraciones paganas que ya se hacían desde tiempos de los romanos porque los días ya comenzaban a ser más largos que las noches.

Parece desconocer nuestro periodista que los propios teólogos de la iglesia están de acuerdo en que "Los Reyes Magos" no tienen ningún contenido espiritual, sino que se trata de actos folclóricos que en gran parte tienen su fundamento en tradiciones de origen pagano o cuando menos apócrifas. A poco que se investigue sobre el tema, ni Melchor, ni Gaspar ni Baltasar aparecen en ninguno de los cuatro evangelios (busque, busque señor periodista, usted que parece tener más tiempo). De hecho, a esos "magos" de Oriente, sólo se les nombra en el de Mateo, pero no se dice que sean reyes, ni que sean tres, ni tan siquiera sus nombres.

Para rematar el despropósito de artículo, no se le ocurre al insigne plumilla otra cosa que tachar de "tipas gordas y feas disfrazadas de pastel de merengue" a las tres mujeres que encarnaron a la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, con lo cual no sólo demuestra poca sensibilidad hacia esos principios de convivencia universales, sino que se atisba un odio nada disimulado hacia la mujer, pues nunca le oí hablar de "tipos gordos y feos disfrazados de reyes" (quizás incluso corruptos).

Y para terminar, me asalta una duda y por ello le formulo una última pregunta a nuestro avezado periodista, ¿porqué una mujer no puede hacer de "rey mago" barbudo, pero resulta que un político blanco sí puede hacer de rey negro?. Desde pequeño, ando con ese tema irresuelto, cuestión que a usted no parece preocuparle mucho.

Es lo que tiene pensar y actuar en consecuencia, que nos convertimos en cretinos a ojos de quienes prefieren creerse los dogmas con los ojos abiertos y el cerebro cerrado.

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