18 de enero de 2016
18.01.2016

La artesanía en la escuela

18.01.2016 | 04:15

Ser maestro es estar dispuesto a hacer serenamente las cosas, reflexivamente, y ¡aprender!... Cuando hablo de optimismo estoy pensando en el cariño del buen artesano en su oficio, manifestado en la delicadeza con que trata cada pieza en la que trabaja... No se puede ser buen maestro si no se mira a la escuela con cariño... Son frases de Gregorio Luri, extraídaa de su libro «La escuela contra el mundo. El optimismo posible».

El autor dedica un capítulo completo a desmenuzar la relevancia del docente. Son 20 páginas a vuelapluma que me han sabido a poco. Pero al hacer la historia de la nueva pedagogía que ha destrozado el sistema educativo, no se anda por las ramas y va al grano: muchas escuelas de aquellos años (se refiere a las décadas de los 80 y 90) se convirtieron en un reducto donde funcionarios antisistema vivían cómodamente instalados en su discurso alternativo, suficientemente remunerado; y en los que era mucho más fácil comentar «El capital» que la Biblia. Bueno, eso dice Luri, aunque personalmente tengo mis dudas: la primera, porque «El capital» no hay quien lo lea, y el que lo hace no es fácil que lo entienda; y la segunda, porque igual pasa con la Biblia, que muy pocos, en España, han leído.

Al margen de mi anotación, la imagen sirve para que Luri afirme más adelante que cuando una determinada ideología patrimonializa lo público (y la educación es servicio público) se da la paradoja de que mira con hostilidad a todo lo extraño a su pensamiento, cesa en su actividad crítica (reservada para los otros) y se aferra a sus valores pluralistas (los suyos, que son los únicos que cumplen con sus convicciones). Y, entonces, sucede lo que sucede: que la mediocridad está servida.

Equidad y comprensividad son los términos fetiche. Equidad, que es uniformidad (todos iguales) y comprensividad (palabreja que viene del inglés «comprehensive») que es iguales por bajo, por mínimos, por incultura. Con estos mimbres se hizo el cesto, a todas luces defectuoso.
Pacto de Estado por la educación. Lo propone Ciudadanos: prioridad para los tres primeros meses de la próxima legislatura. No aguantamos más. Un pacto de Estado que recoja los anhelos que muchos deseamos: que refuerce el mérito y la cultura del esfuerzo; que seleccione a los mejores para las tareas educativas y prestigie la educación; que dé libertad efectiva y afectiva a los padres para elegir opción pedagógica; que los centros educativos se autogestionen; que la sociedad participe responsable y activamente; etcétera. Porque es una necesidad impostergable.

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