26 de enero de 2016
26.01.2016

Mi homenaje a Rosita Amores

26.01.2016 | 04:15

Hoy celebra su cumpleaños. Este es país de obituarios y panegíricos, ducho en plañir y olvidar con pasmosa naturalidad. Por eso quiero romper esta maldición nacional „y quién sabe si marcar tendencia„ venerando a un ser humano admirable: Rosita Amores. Igual que Cervantes o Rocío Jurado, la Amores ya engloba toda la trayectoria artística y cultural suficiente como para incluirla en el club de la mitología valenciana. Sigue en escena porque, como los artistas míticos, su sistema orgánico precisa de ese oxígeno llamado aplauso. Huelgan las justificaciones tratándose de Rosita, nuestra Rosa, cuya existencia entera entregada a las varietés permitió „y permite„ alegrarnos la vida, otrora tiempos difíciles y morigerados.
Levante-EMV publicó una reciente entrevista en donde la supervedete revisitó a doble página su ingente recorrido escénico. Algún día habrá que presentar a la Rosa de carne y hueso, sin proyección mediática, esa que, además de intachable madraza, se desvive por ayudar a los humildes y necesitados. Una mujer tierna que cada día se acuesta pensando en tender su mano y contribuir a mejorar el mundo, comprometida y partícipe de gestos solidarios, sin alardearlos ni exponerlos a la opinión pública. Una mujer, por cierto, que nunca olvida ni reniega de su origen campechano. Como Lola Flores o la Jurado, el suyo ha sido un costoso y largo recorrido en el que la penuria nunca consiguió amedrentar el genio y la pasión inherente a su naturaleza. Quizá por eso Rosa mima con esmero, no sólo la familia, sino también a sus amigos, sobremanera a quienes como ella crecieron en esa época en la que tantos artistas padecieron inclemencias, injusticias e incomprensión.
Rosita Amores erigida institución, símbolo dadaísta e icono de la cultura valenciana, junto a insignes como Joan Fuster, Sorolla, Blasco Ibáñez y El Titi. Desde esta ventana pido a las autoridades no sólo el retorno de un Canal 9 que mime a nuestros artistas, sino que te conceda el protagonismo y respeto merecido, que para eso encarnas el mito de esta tierra. A ver quién discute que has conseguido ganarte el cariño de todos, de ahí que, en cada pueblo valenciano „y no digamos Cullera o Sueca„ sientan tu persona como parte de la familia. Mientras tanto, aquí van estas palabras de agradecimiento y gratitud en nombre de tantos admiradores tuyos, tu tierra y quienes disfrutamos de este regalo de la vida que eres tú. Que la felicidad se aposente en ti por siempre, Rosa, ¡lo mereces! ¡Salud, poderío y mucha menta!

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