27 de enero de 2016
27.01.2016

Una de armas

27.01.2016 | 04:15

Un restaurante de Houston ofrece menú con descuento a los clientes que porten su arma de forma visible. La nueva ley estatal de Texas permite exhibir pistola, gesto aplaudido entre la ciudadanía ya que, como el propietario del negocio en cuestión, sienten aprecio por quienes la llevan «para protegerse a sí mismos, a las familias y al negocio donde van». Esta insólita noticia actualiza el célebre mito de la caverna de Platón, si bien añade un logrado plus dadaísta. Envueltos entre tinieblas y apariencias, cabe la posibilidad de adiestrar el alma en busca de la sabiduría o, si da grima tanto engorro, mejor curtirse en armas. Mimar el alma o el arma, he ahí la cuestión.

Así que el dilema desafía a disparar balas o ideas. La cosa parece clarísima en Texas. A otros, en cambio, nos pone en un brete. Cultivarse precisa laboriosidad. Nos creímos la sinonimia entre sabiduría y felicidad, no sólo por Aristóteles „y el libro de idéntico título de mi estimado profesor José Montoya„ sino también porque la educación y la cultura „dijeron legión de filósofos„ humanizan. Ahora descubrimos el pastel. En el transitar vital prima la munición. Los hombres de ideas ejemplifican el arquetipo friki. En España se paga „y muy bien„ a quienes tirotean basura mental a la ciudadanía. La caverna mediática deviene haraquiri. El tertuliano más aplaudido usa toda su artillería. Platón o Foucault, por contra, aspiran a ser leídos por cuatro lunáticos o estudiantes de Filosofía, válgame la redundancia.

Recuerdo gratamente a Vicente Sanfélix, catedrático de Metafísica y reputado estudioso. Pero, ¿en qué cafetería se recompensa su docta sapiencia? ¡Ni en Texas ni en puñetas con vinagre! Un tipo así, tan humeano, es despreciado en este planeta cavernoso. Se trata de lucir armas, nunca ideas. Los sabios como Sanfélix y Montoya no disparan; por si fuera poco, desprecian la violencia. Está claro que la vida son cuatro días si es que no te acribillan antes. Las balas o las preguntas, a saber. Normal tanto desprecio a la Filosofía. Tenemos muy mala puntería.

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