17 de febrero de 2016
17.02.2016

¡Ya está bien!

17.02.2016 | 04:15

Ante el flujo de acontecimientos en que el pueblo español está inmerso me pregunto si estoy soñando o, sin darme cuenta, me he trasladado a un universo paralelo, porque no entiendo nada.

Veamos. En estos momentos tenemos cuatro partidos políticos que con los votos conseguidos no pueden formar gobierno. Hasta ahí es la voluntad del pueblo la que así lo ha decidido, y, o bien se repiten elecciones hasta que uno de ellos consiga votos suficientes „cosa que no va a ocurrir„ o se forman coaliciones que permitan asumir el gobierno del país, lo que a la vista de lo que está sucediendo está casi tan verde como la otra opción.

Los distintos partidos tratan de sacar la tajada más sabrosa en una posible coalición. Cuentan sus votos como si fueran de mejor calidad que los de los demás, regatean sobre qué carteras ministeriales o lugares visibles por televisión merecen, se niegan en redondo a entrar en coalición según con quien y los hay dispuestos a asociarse con el diablo si ostentan la presidencia del Gobierno. Es decir, ambición política, ambición de poder, presunción histórica, personalismo a ultranza y codicia de imagen. Pero curiosamente a todos les importa poco el pueblo, las necesidades de los españoles para formar parte de una sociedad equilibrada y orgullosa de sus logros por méritos propios, porque las promesas electorales solo son eso, promesas que se pueden incumplir sin mayor problema en el ejercicio del poder. Así, solo les preocupa la cuota de poder que puedan alcanzar en cualquier posible coalición, amparándose en doctrinas periclitadas y calificaciones políticas que ya han demostrado su inoperancia.

Sin embargo, el camino está ahí, en las coaliciones, sin importar si la derecha no puede ir con la izquierda, o los altos con los bajos. Las coaliciones son compromisos para poder gobernar, es decir bien administrar, que no mandar, por eso no pueden haber cuestiones o temas tabú, todo ha de ser hablado, debatido y acordado finalmente. Para el ciudadano, el gobierno ideal es el que tiene los críticos en su propia formación, de forma que discutirán, pelearán y negociarán cada decisión a tomar, cada ley necesaria para ese bien administrar. Algo que los ciudadanos sabrán apreciar, ya está bien de gobiernos donde a lo que dice el jefe todos sus miembros entonan el «sí, buana», gobiernos a los que resulta fácil corromper, al menos quienes disponen de medios suficientes y sobrada falta de escrúpulos.
Un gobierno de coalición no facilita su corrupción, todos vigilan a todos. En definitiva, ofrece unas garantías que hoy es necesario en cualquier nivel de la vida pública española.

Lo ideal sería la modificación de las leyes electorales, de forma que se establecieran listas abiertas, para poder votar a los nombres individualmente, en razón a su formación, conocimientos, cualidades humanas e historial personal. Así, los gobiernos resultantes estarían formados por personas al margen de su color. Seguramente un gobierno de coalición es lo más cercano a esa posible solución, donde nadie tiene capacidad de decisión por sí mismo y todas las decisiones han de ser negociadas.

Así que, a cerrar alguna coalición para bien administrar. Los españoles van a estar más pendientes de las cuestiones políticas y lo agradecerán. Se trata de algo muy serio, que a todos nos afecta, y si alguna cuestión supera la capacidad de negociación política, consulta popular. Vamos todos en el mismo barco y todos lo hemos de mantener a flote.
Soñar cuesta poco.

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