20 de febrero de 2016
20.02.2016

Climatología ficción

20.02.2016 | 04:15

Pese a que esta última semana las temperaturas se han normalizado, el aburrimiento meteorológico sigue mandando en el día a día, de hecho, desde el pasado dos de noviembre que continuamos con la mayoría de observatorios del territorio valenciano entre 0 y 10 milimetros de precipitación acumulada, tal y como se puede comprobar en la ´Meteoxarxa´ de la Associació Valenciana de Meteorologia (AVAMET). Con el panorama de esta guisa no resulta tan descabellado que la imaginación del aficionado a la meteorología vuele hacia otras ´realidades´ en las que imagina como sería el clima por ejemplo si el desierto del Sahara fuera un mar tropical o si el sentido de la rotación de la tierra fuera el inverso.

Algunos de ustedes recordaran como en la película de ´Superman´ el poderoso superhéroe conseguía hacer orbitar la tierra en sentido contrario al actual, para así hacer retroceder el tiempo y salvar a su amada. Pues bien, aunque obviamente dicha escena carece de sentido físico, el hecho de que en los inicios; durante el nacimiento del planeta, el sentido actual de rotación del planeta era una de tantas probabilidades, nos deja las puertas abiertas a la imaginación respecto a que hubiera pasado si justo fuera al revés, de este a Oeste. Haciendo uso de las leyes de la meteorológica dinámica, se puede llegar a la conclusión que si el sentido de la rotación terrestre fuese el inverso, la circulación atmosférica también tendría una componente de vientos completamente a la inversa. Es decir, la componente de vientos predominante de nuestras latitudes sería del Este, con lo que todo ello comportaría. Para hacernos una idea de cómo resultaría nuestro clima con este cambio, usaremos un símil de uno de los climas más envidiados por los amantes de la meteorología y la nieve de todo el mundo: Japón, se encuentra en la misma latitud que la península ibérica, pero en invierno se pueden llegar a dar las nevadas más abundantes, de hecho ostentan el record de mayor espesor de nieve nunca medido, con más de 10 metros. Debido a que los vientos de poniente provenientes del continente asiático llegan muy fríos, pero también con humedad después de haber atravesado el Mar de Japón la nieve, que puede fácilmente alcanzar cotas a nivel de mar, se cierne en invierno sobre el país nipón.

Así pues, imaginen cambiar como vientos predominantes los resecos y cálidos ponientes por los húmedos y fríos levantes, que en invierno, después de haber recorrido todo el continente euroasiático se recargarían de humedad durante su trayecto por un Mediterráneo mucho más frío, para finalmente alcanzar nuestras costas con la nieve como premio. Este supuesto nunca pasará pero, dado el tedio en el que nos encontramos, está bien dejar volar la imaginación y razonar que ocurriría en un universo paralelo en el que el sentido de rotación de la Tierra fuera el inverso.

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