17 de mayo de 2016
17.05.2016

La Valencia negra

17.05.2016 | 04:15

La realidad incluye los delirios del ser humano, sus fantasías. Esto sostiene Rosa Montero, quien visitó la Valencia negra „la novelística„ para desarmar ese paradigma lógico-matemático a partir del cual, más allá de lo racional, sólo cabe la quimera. La exitosa Valencia negra atestigua que, hastiados del negruzco panorama existencial, escapar de la realidad deviene necesidad fisiológica. Este país „sentenció Montero„ ha sido harto realista: El Quijote es un ser derrotado por la realidad. Así pues, ¿qué mejor alternativa que sucumbir a otras realidades menos rígidas, menos ñoñas? La literatura interpreta el mundo. El alcance terapéutico de una buena novela sobrepasa al de los antidepresivos. Prozac, ese placebo universal y sospechosamente sacralizado, podría sustituirse por lecturas de Juan José Millás o Montero, hábiles en turbar los límites de la cordura y la locura. Conviene plantearse si el índice de depresiones o el grado de infelicidad no manifiestan cierta patología realista: ese paradigma racionalista enfermizo que aplasta cualquier ápice de creatividad, desvarío, desatino.

Da pavor la realidad impuesta y homologada. A diario descubro individuos, gestos e ideas normalizadas tan execrables que resulta ininteligible asumirlas acríticamente. El imperialismo economicista, la cosificación de las relaciones, la incapacidad para amar o ejercer libertades, el pasotismo moral, las trincheras, el hambre, la muerte de niños€ Si ésta es la lógica de nuestro planeta, ¡arriba la sinrazón! De ahí que una defensa del universo literario como arte sanador, la reivindicación de la fantasía, el respeto hacia otras perspectivas por muy delirantes que parecieren, sirvieran hoy como medicina en un mundo enfermo. ¡La ciencia ficción es otra realidad, respetable y saludable! Urgen más raciones de la Valencia negra. Llega la otra realidad. Esa que permite construir un mundo humano, poético, tierno. El hermoso y alocado discurso de Montero destrona prejuicios realistas. El abarrotado patio de butacas como metáfora de este re-evolucionario mensaje: ¡bienvenidas sean otras realidades!

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