30 de mayo de 2016
30.05.2016

Lo que los concertados no dicen

30.05.2016 | 04:15

Empezaré diciendo que este tipo de enseñanza que existe en España desde 1985 es una particularidad de nuestro país que apenas vemos en los países de la UE . Y lo que en un principio surgió para dar solución donde la red pública no podía cubrir la demanda, ha ido fortaleciéndose en detrimento de los centros públicos.

Pues sí, en la mayoría de los países europeos hay enseñanza privada y pública pero privada financiada con dinero público es casi excepcional (Bélgica y Holanda). Los centros concertados han tenido tantos años de bonanza en detrimento de la pública que ahora se movilizan por una nimiedad mientras antes callaban por todo. Por tierra mar y aire con los partidos políticos más afines coreando precisamente la palabra «libertad». Hasta Juan Carlos Moragues, delegado del gobierno, del PP, el partido que más ha hecho por sus colegios.

¿Por qué, entonces, tanto revuelo ahora si finalmente no se han suprimido unidades en la concertada? Montan sus manifestaciones contra el conseller Vicent Marzà sencillamente para amedrentar a los nuevos gobernantes con el desafío de su voto. Desde Valencia Laica exigimos y apoyamos la firmeza y coherencia en defensa de la educación pública.

Hablemos claro: el 80 % de los centros privados concertados es de ideario católico, amparándose en el artículo 27 de la Constitución, aunque lo que no está amparado en ningún sitio es que haya que financiarlos. Recuérdese la sentencia del Constitucional en este punto.

Desde Europa Laica siempre hemos defendido que el ámbito educativo tiene que estar libre de cualquier dogma y el Estado es garante de impedir cualquier proselitismo ideológico o de creencias, puesto que éstas tienen su ámbito propio para practicarse. Y por ello hay que reformar algunos artículos de la Constitución. El 16.3 , donde dice que se tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad y también el 27.3, que hoy permite a las familias elegir la educación de sus hijos según sus creencias. Una democracia no puede tener este tipo de consideraciones ideológicas en el ámbito formativo, ya que debe ser absolutamente neutral en materia de creencias.
Defendemos la libertad de conciencia, que debe ser protegida por las instituciones y garantizada con exquisita neutralidad. ¿De qué libertad hablan los defensores de la concertada? Se trata de privilegios, aunque lo enmascaren con la palabra libertad. No se trata de que los colegios concertados desaparezcan de nuestra geografía de hoy para mañana, pero lo primero es apostar por la educación pública, ya que la enseñanza es un derecho humano, no un negocio.
Nosotros apoyaremos la firmeza y la coherencia de los nuevos gobernantes: enseñanza pública y laica para todas y todos sin privilegios y sin idearios. Las religiones, en sus lugares de culto y con toda la libertad para hacerlo, pero en la escuela ninguna.

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