12 de junio de 2016
12.06.2016

La Zal, la Devesa-Albufera

12.06.2016 | 04:15
La Zal, la Devesa-Albufera

Admitamos al menos como discutibles las dos últimas ampliaciones del Puerto de Valencia y la necesidad de una Zona de Actividades Logísticas (ZAL). Sin embargo, de ningún modo nos parecen aceptables ni el procedimiento para su implantación ni la manera como se llevaron adelante: alterando el equilibrio de las playas, eliminando la de Natzaret, destruyendo la huerta de La Punta. Todo ello sin el menor atisbo de facilitar la participación de la ciudadanía. Son operaciones que han generado problemas territoriales de consideración y un malestar urbano que pervive, en perjuicio de los vecinos y del conjunto de la ciudad.

Los terrenos de la ZAL ocupan un espacio medioambiental fragilísimo que afecta al ámbito de la Huerta, al Parque Natural de l'Albufera, y a la salud y al paisaje de nuestra ciudad. Esos terrenos constituyen una zona de transición al Parque que debe quedar libre de construcción, manteniendo su condición original agrícola, siendo un panorama de vegetación que conecte la Devesa-Albufera con la ciudad. En el mismo ámbito, estrechamente vinculada a la ZAL que parte en dos, la autopista de El Saler ha sido tratada en otro de nuestros escritos como una anomalía histórica que hay que corregir, fruto de una época no muy lejana en la que humedales de gran valor se calificaban como charcas inmundas a desecar y urbanizar (y su fauna como alimañas).

El territorio del pre-Parque debe ser un paisaje abierto, ancho y armónico, que facilite la aireación de la ciudad desde el sur, un corredor verde sin nuevas tramas urbanas, acceso a la Devesa-Albufera. Y ha de existir una conexión verde entre la desembocadura del viejo cauce del rio, la Huerta y el Parque Natural, lo cual exige liberar terrenos ocupados por la ZAL. Por su parte, Natzaret no puede quedar cercado por infraestructuras, y La Punta debería recuperar su valor cultural y natural como espacio de la ciudad. Los grandes proyectos de la denostada etapa del festín urbanístico eran, en su mayoría, malos proyectos, desmesurados, con predicciones sin base racional, despachados con cuatro tópicos sobre los beneficios económicos para el país.

Volvamos a la ZAL. Ya en 1993 se demostró que los terrenos de Sagunt (hoy Parc Sagunt) eran el lugar adecuado para instalar un área logística. Recordemos algunos de los argumentos: posición central en el corredor mediterráneo, excelente conexión con las principales vías de comunicación (el by-pass, Aragón...), amplia disponibilidad de suelo público calificado urbanísticamente para actividades industriales? ¿Por qué el empecinamiento actual en seguir con la ZAL de La Punta, cuando además el propio Puerto dispone ya de una importante parcela en Sagunt, fácilmente ampliable?

Si se sigue insistiendo en la ZAL en La Punta, no hay que descartar que después vendrán nuevas exigencias de infraestructuras que se presentarán como inevitables. Por ejemplo, un nuevo acceso directo por el norte puede ser de nuevamente reflotado. Pero no será seguramente la única conexión o servidumbre que recaerá sobre una zona costera tan castigada. La experiencia nos hace temer también la aparición de construcciones disonantes propias de las actividades logísticas e inadecuadas a la zona de acceso al Parque Natural de L´Albufera. O que incluso parte de la ZAL acabe convertida en una zona de terciario o residencias en altura.

Hace una semanas se pedía al Puerto de Valencia autocrítica y más respeto por la ciudad desde esta misma tribuna. Por otra parte, «un gobierno del cambio no puede cometer los errores del pasado», como amargamente reclamaba una diputada el pasado jueves en Les Corts Valencianes. No son solo los vecinos de Natzaret y los afectados de La Punta quienes merecen reparación moral por los daños causados. Es la ciudad en su conjunto la que necesita que se salde la deuda contraída por el puerto, convenios que quedaron en papel mojado, promesas que no se cumplieron. La ciudad necesita estar segura de que ningún atentado más vendrá por las exigencias de configurar a toda costa el «puerto líder del Mediterráneo». Reconsideren la ZAL pensando el territorio en su conjunto, las necesidades medioambientales de València, la vida y el legado para las generaciones futuras.

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