17 de junio de 2016
17.06.2016

Nepotismo en la sanidad pública

17.06.2016 | 04:15
Nepotismo en la sanidad pública

L os casos de nepotismo en el Hospital Clínico, La Fe y en otros centros sanitarios que recientemente han sido objeto de tratamiento informativo en los medios de comunicación, han puesto al descubierto irregularidades en materia de contratación en la sanidad pública valenciana. Se trata de supuestos en los que jefaturas de servicio y sección se saltan directamente el cumplimiento de la normativa vigente, por la que se lleva a cabo la contratación temporal en las instituciones sanitarias de la Conselleria de Sanidad. Cabe, pues, preguntarse cómo y por qué se ha llegado a esa situación y quiénes tienen responsabilidad directa e indirecta en la actuación impune de jefes y mandos. Para ello es preciso reflexionar sobre los antecedentes en la contratación y la cultura que al respecto se ha generado en el sector.

El sistema de contratación anterior del año 1997 fue muy cuestionado y ampliamente incumplido, llegando CC OO a presentar una querella criminal por delito continuado de prevaricación contra responsables de la conselleria, querella que tras más de dos años de litigio no prosperó. Los tribunales orientaban en sus fallos que la controversia por las contrataciones irregulares, efectuadas por miles al margen de la bolsa, debía resolverse en todo caso en la vía contencioso-administrativa. Es decir, que se produjeron miles de contrataciones al margen de la bolsa, pero a juicio de los tribunales no era la vía penal la adecuada para resolverlas.

No obstante, dicho sistema fue desautorizado y se inició un proceso de negociación con las organizaciones sindicales de la Mesa Sectorial de Sanidad que finalmente dio lugar al actual sistema que data del año 2004, posteriormente reformado, pero que básicamente conserva las características originarias. Un sistema de acceso general que ordena a los aspirantes de acuerdo con su capacidad y méritos demostrados y otro excepcional, para contratos de duración previsible igual o inferior a un mes, sin establecer ningún orden de prelación entre los aspirantes y que estimulaba la contratación discrecional y facilitaba la arbitrariedad en la elección de los aspirantes. Dicho sistema denominado coloquialmente bolsín, fue firmado y respaldado por los sindicatos Cemsatse, UGT, CSI·F e Intersindical Valenciana (hoy Simap-Intersindical Valenciana) y pasó de ser un recurso excepcional a convertirse hasta hoy en el sistema por el que se contrataba a más del 90 % de los profesionales sanitarios. Dicha norma fue recurrida ante los tribunales por CC OO y desestimada, pues entendió el tribunal que la norma en si misma no era inconstitucional, porque las organizaciones sindicales firmantes garantizaban el control de la contratación y, por tanto, el cumplimiento de los principios de acceso al empleo público, igualdad, mérito y capacidad. A la vista está que esa garantía se convirtió desde el primer día en papel mojado, y ello a pesar de las continuas denuncias que este sindicato ha interpuesto contra la arbitrariedad instalada en los centros sanitarios.

¿Es entonces esta normativa la responsable directa de los casos de nepotismo en el Clínico y La Fe? La respuesta es no, ya que la norma no determina las reprobables conductas en la contratación de los mandos, pero sí ha tenido un efecto perverso, ha generado la cultura de la impunidad. Durante años se han contratando a decenas de miles de personas por el sistema del bolsín, «enchufes de todos los colores y parentescos», sin que se hayan respetado los principios de acceso al empleo público, tal como también ahora denuncian aquellos que han venido respaldando durante años dicho sistema.

Así mismo hay que decir que la Administración es responsable por acción o por omisión, tanto en las contrataciones irregulares del bolsín como de las argucias de algunos mandos. ¿Cómo es posible que jefes de servicio conozcan y tengan a su disposición el teléfono de los aspirantes, cuando quien contrata el es centro sanitario? ¿Cómo es posible que la Administración, en el caso de La Fe, no advierta que se ha rechazado a 13 candidatos para cubrir una vacante que finalmente no se oferta? ¿Es creíble que la conselleria y los servicios de personal no sepan nada?
Día tras día nos encontramos con nuevas irregularidades e ilegalidades, ahora los contratos de atención continuada detectados por la Inspección de Trabajo. ¿Cómo es posible que después de años en los que se ganó en los tribunales de justicia, también con demandas de CC OO, el derecho a que el personal con este tipo de contratos estuviera dado de alta en la Seguridad Social, se pongan de manifiesto más de 8.000 contratos irregulares? ¿Cómo puede ser que después de un acuerdo con las organizaciones sindicales, publicado por el Consell, para regularizar este tipo de contratos y mejorar las condiciones laborales, la Administración haya vuelto a cometer estas tropelías?

Han sido muchos los años en los que la contratación en la sanidad pública ha estado alejada de la ética y de la ley, responsable de ello, en gran medida, los sucesivos gobiernos del Partido Popular. Ahora, con un nuevo gobierno y transcurrido un año de gestión, es el momento de reformar el actual sistema de contratación de la Conselleria de Sanidad. El borrador de orden que ha transcendido no reúne las garantías para que este sindicato lo respalde, esperamos cambios sustanciales en el proceso de negociación para que se limite al máximo la discrecionalidad y para que la contratación se rija estrictamente por los criterios de acceso a la función pública que proclama la Constitución.

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