07 de julio de 2016
07.07.2016

Lo que esconde el voto del miedo

07.07.2016 | 04:15

El resultado de las recientes elecciones no podía ser más desalentador para las fuerzas progresistas. La operación estratégica de sumar Izquierda Unida a los movimientos de Podemos no ha dado los resultados esperados y alguien tendría que asumir su responsabilidad personal por el desastre. No parece, sin embargo, que la dirección se haya planteado en serio una autocrítica y el recurso a la estrategia del miedo al cambio no deja de ser una cortina de humo para escurrir el bulto. Por eso, espero que estas líneas sean de utilidad para explicar el miedo de algunos electores y actuar en consecuencia, relevando al frente de la formación a los dirigentes que no han dado la talla y son responsables del desafecto de los votantes que, no lo olvidemos, son aquellos para los que hay que gobernar.

El miedo del votante a que la llave de la gobernabilidad del país pudiera estar en manos de Pabl Iglesias se debería, a mi entender, a los siguientes factores: 1) El desprecio a las víctimas del terrorismo y la tolerancia con los sectores afines a ETA que han manifestado en diferentes foros; 2) La negación de los abusos de Maduro y Chávez en Venezuela y la falta de sintonía con las penalidades del pueblo venezolano; 3) El bochornoso espectáculo de reality show en que ha devenido la actuación de algunos de los prohombres y mujeres de la dirección, más atentos a su imagen televisiva que a los problemas de los ciudadanos; 4) La falta de propuestas efectivas, bien argumentadas y evaluadas económicamente, tanto en lo referente a la política española como europea; 5) El chaqueteo ideológico, incluído el desplante al marxismo cuando se acababa de integrar a IU en Podemos; 6) La lamentable acción, o inacción, parlamentaria, del núcleo de diputados y diputadas de la formación en la reciente y corta legislatura, incluído el no al PSOE para iniciar una legislatura de cambios.

No me negarán que lo apuntado sería suficiente para inquietar a cualquier votante, de centro, de izquierda e incluso comunista y no me vengan con excusas. El recurso del PP a la falta de experiencia de Podemos y sus alusiones a Venezuela y Grecia se podrían haber desmontado con propuestas claras y no con postureo. Confiemos en que la incorporación de los cuadros de IU a Podemos pueda acabar con la hegemonía de quienes en la anterior legislatura hicieron gala de una gran incapacidad para abordar los temas que de verdad importan a las clases trabajadoras y medias del país ahogadas por la crisis. La garantía del sistema de pensiones, la dación en pago de los ciudadanos a los bancos, la progresividad en los impuestos y el control de las grandes empresas y fortunas y no el cultivo del ego del líder son los temas de un gobierno de progreso. Espero que quien lea estas frases las tome como una crítica desde dentro y no caiga en la tentación de remitir a los argumentos de la derecha.

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