11 de julio de 2016
11.07.2016

El comienzo de la corrupción en España

11.07.2016 | 04:15
El comienzo de la corrupción en España

Según Alberto Flores, un socialista condenado a diez años de prisión por la financiación irregular del PSOE, todo comenzó el día 7 de octubre de 1981 con una frase irreflexiva lanzada por Felipe González sobre la OTAN. Era aquello de «OTAN de entrada, no» porque en política a veces una gracieta ocurrente toma más fuerza que un programa electoral.

Porque bajo su Gobierno no le quedó más remedio que defender lo contrario, convocando el apurado referéndum del 12 de marzo de 1986 en el que en solitario pedía el «Sí para la OTAN». Flores lo explicaba todo en una entrevista a un diario madrileño publicada el 14 de julio de 2013 y que no tiene desperdicio, por lo que la vamos a comentar.

El grave problema de González era que para las elecciones de todo tipo hay fondos estatales que compensan a los partidos de los gastos de las campañas en función de sus resultados. Pero para un referéndum no hay ni un céntimo, por lo que la maquinaria electoral del PSOE, comprometida a muerte con el sí, endeudó al partido hasta límites insostenibles, por lo que sus dirigentes, en una decisión a la desesperada, decidieron financiarse como fuera.

Para ello abrieron un piso en Ríos Rosas 1-C y desplazaron allí a Aída Alvarez para que se encargara de recibir los cuantiosos donativos que llegaban en maletines desde Madrid o desde Sevilla, de empresas y bancos, según una habitual conducta. Se visitaba a las tres empresas finalistas en un concurso, según el Boletín Oficial y se les prometía el contrato a cambio de una comisión del 3 % o del 6 %. A la ganadora se le cobraba, se le enviaba a Aida y a otra cosa. El intermediario se quedaba con un 10 %.

Para evitar algunas pérdidas por el camino se cambió de estrategia y se inventó hacer informes técnicos para empresas o bancos sobre temas inexistentes, por lo que también se cobraban buenos millones. Para ello se crearon Filesa, Malesa y Time Sport, que recaudaron a lo loco, según denunció la prensa en enero de 1991 y se confirmó por el juez Barbero en 1993. En total, 10 años de cárcel para el encausado Flores y el partido libre de problemas. Algo parecido a la historia del campesino ruso que acosado por los lobos huía arrojándoles a sus hijos. En política pasa eso.

Con anterioridad ya hubo un largo debate parlamentario por la percepción de un millón de marcos por el PSOE por donativo autorizado por Helmut Schmidt y otro compartido con Portugal de 3,3 millones de euros. Eran las ayudas de la Internacional Socialista. El parlamento español sobreseyó el caso por 263 votos, ya que los fondos se habían recibido antes de que estuvieran prohibidas las ayudas extranjeras. Y dejamos en el tintero las maniobras de Guido Brunner, que fue muy activo durante su tiempo de embajador de Alemania en España. Solo citaremos una frase suya, cuando dijo que él le había arrebatado a Miterrand la mitad del AVE.

Sigue siendo verdad aquello de que «el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente». Así pasó donde existía como en Cataluña, Andalucía Madrid o Valencia. Abrió la veda el PSOE y naturalmente le siguieron todos los demás. Esa es la historia contada por uno de ellos. Ahora faltan las que deben contar los otros, que haberlas háilas.

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