11 de julio de 2016
11.07.2016

«Deténganme antes de que mate más»

11.07.2016 | 04:15

«No puedo controlarme a mí mismo». Eso fue precisamente lo que dejó escrito en una de sus escenas el asesino del pintalabios. Ello nos hace plantearnos la famosa cuestión: el asesino en serie, ¿nace o se hace? La respuesta correcta es: se configura.

En primer lugar, un asesino en serie es aquél que mata a 2 o más personas en actos diferentes, con períodos de enfriamiento emocional. Está demostrado que el asesino en serie tiene una gran carga genética y varios estudios científicos han demostrado que posee déficits en la corteza prefrontal del cerebro, lo cual da lugar a problemas cognitivos relacionados con el comportamiento, la expresión de la propia personalidad, la toma de decisiones y una adecuación del comportamiento a la situación que se vive en el momento.

Pues bien, esta existencia de factores genéticos o biológicos predisponentes, en unión con una serie de factores sociales o ambientales, tales como una disciplina autoritaria, problemas en la integración escolar, etcétera es lo que facilita la configuración del asesino en serie como tal. La simple existencia de estos factores predisponentes no crean necesariamente de forma automática un asesino en serie, sino que en la mayoría de los casos es preciso que interactúen con otros factores externos al sujeto. Por lo tanto, permite descartar la idea de que el asesino en serie nace.

Por otro lado, el asesino en serie tampoco se hace. Una persona que reúna factores sociales, como por ejemplo problemas en la infancia o padres autoritarios, no se convierte automáticamente en asesino en serie. Este fenómeno criminal tampoco conoce de estratos o clase sociales. Hay que destacar que la interacción de los factores biológicos y los sociales no crean automáticamente tampoco a un asesino en serie si éste no cruza su barrera o freno moral.

Tradicionalmente se ha dicho que el asesino en serie es el criminal menos libre de todos. A diferencia de otros asesinos y criminales, no tiene una finalidad instrumental. Tiene una necesidad psicológica de matar, es decir, mata porque le gusta y lo necesita, necesita esa sensación de placer que le produce hacerlo.

Hagamos una comparación más clara: una persona drogodependiente tiene una dependencia psicológica (en algunos casos también física) de la droga que consume, de tal forma que necesita consumirla para evitar el síndrome de abstinencia, que conlleva unas desagradables consecuencias psicológicas y en ocasiones físicas para sí mismo. Pues bien, con un asesino en serie ocurre lo mismo: mata por necesidad o dependencia psicológica, porque le gusta matar, porque lo necesita. Es adicto a matar. Le complace esa sensación de poder sobre su víctima, de decidir sobre su vida o su muerte, esa manipulación y dominación a la que la somete. El asesino en serie es el menos libre de los criminales, matará y lo seguirá haciendo hasta que se le detenga.

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