11 de julio de 2016
11.07.2016

El ozono que se respira

11.07.2016 | 04:15
El ozono que se respira

La radiación ultravioleta y el ozono troposférico son dos de las claves ambientales de salud durante el verano. El primero de los índices es muy familiar y su gradación por colores y números resulta sencilla. En estas fechas se alcanzan los valores más elevados: en la costa mediterránea rondan entre el 8 y el 9, mientras que en Baleares ya alcanzan el 10. El ozono troposférico „aquel que se encuentra entre el suelo y unos 10 km de altura„ es mucho más desconocido, a pesar de sus riesgos. Y no se debe confundir el ozono estratosférico, beneficioso porque protege a los seres vivos de los rayos UV solares. El ozono que se respira es un gran desconocido. No es un gas que tenga una fuente, sino que se forma a partir de reacciones químicas, e influyen: la existencia de contaminantes atmosféricos, muy vinculados a la combustión de diésel –como los óxidos de nitrógeno (NOx) y los compuestos orgánicos volátiles (COV)– junto con una radiación solar intensa. El umbral de información a la población es de 180 microgramos por metro cúbico, mientras que la alerta se dispara con 240, cuando ya se considera nocivo porque, además de afectar la productividad vegetal, genera problemas en los órganos respiratorios. Es sorprendente que la web de la Aemet solo aporte información sobre nueve estaciones de ozono troposférico en todo el territorio español, ninguna en la Comunitat Valenciana, Cataluña y Baleares. Además, los datos tampoco aparecen contextualizados en relación a los niveles de alerta. Por su parte, el programa Previozono de la Generalitat Valenciana, gestionado por el CEAM, tiene 53 puntos de medida, la Administración catalana, 48 y la balear, 21.

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