23 de julio de 2016
23.07.2016

Censurar a Rajoy

23.07.2016 | 04:15
Censurar a Rajoy

En el caso de que Mariano Rajoy obtuviese la investidura para la Presidencia del Gobierno, podría parecer poco difícil apearle del cargo en un futuro a través de una moción de censura. Dispone de insuficientes escaños y son demasiados sus adversarios políticos. Que podrían ser más una vez iniciada la legislatura. Los partidarios de deponerle pueden llegar a superar con mucho a sus propias huestes.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta el carácter que tiene en España la moción de censura. En nuestro Estado es una figura constructiva. Se diferencia de la destructiva que ha existido en otros Estados el siglo pasado. Si prospera una moción de censura destructiva se pone en marcha un nuevo proceso de elección de presidente del Gobierno, o incluso la disolución del Parlamento. No obstante, la Constitución Española acoge en los artículos 113 y 114.2 la moción de censura constructiva. Mediante ella, al tiempo que se destituye a un presidente se está invistiendo a uno nuevo. Los diputados del Congreso que proponen la censura deben a su vez proponer un candidato alternativo. Si prospera la moción por mayoría absoluta, 176 diputados, se produce el relevo.

Parece que Rajoy no conseguiría la investidura alcanzando 176 votos, por lo que habría un número mayor que no le apoyaría. Incluso de entre sus votantes, podría perder la confianza de algunos en un futuro. El problema estará en que, teniendo a más de una mayoría absoluta en contra, de presentarse una moción de censura, esta debería contener el nombre de un candidato a la Presidencia. Y si en el proceso de investidura próximo a iniciarse no se vislumbra que la mayoría no partidaria de Rajoy apoye a otro candidato, difícil será que lo hagan ya iniciada la legislatura. Los partidos adversos no parece que vayan a modificar en breve sus líneas rojas actuales y su política de alianzas. Y en tal tesitura, ¿es imaginable que de aquí a uno o dos años los denominados constitucionalistas y los partidarios de celebrar un referéndum u obtener la soberanía se pongan de acuerdo para designar a un candidato que pueda derribar a Rajoy?

Por ello, es posible que el actual presidente en funciones pudiere gobernar con sólo 137 diputados. La decisión de marcharse será suya, bien dimitiendo o sometiéndose a una cuestión de confianza, que, caso de perderla, abriría las puertas a otro proceso de investidura, al igual que la dimisión. O bien procediendo a la disolución del Congreso o de las Cortes Generales, en cuyo caso habrían de celebrarse nuevas elecciones. Sólo Rajoy decidirá su continuidad. Bien es cierto que para ello influirá su habilidad para pactar, las trabas que los demás le pongan para aprobar presupuestos, leyes o resoluciones parlamentarias. Si gobernar se hace imposible será él quien deba arrojar la toalla. Pero lo que será difícil, viendo lo que se está viendo, es que prospere una moción de censura en su contra.

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