27 de julio de 2016
27.07.2016

No hay que esperar a mañana

27.07.2016 | 04:15
No hay que esperar a mañana

Han pasado algunas semanas desde el 26 de junio de 2016 y la formación de gobierno parece difícil. La hipótesis más probable es que el PP formará gobierno con el apoyo o la abstención de Ciudadanos y del PSOE, más o menos cocinada para consumo de la opinión pública. Por el momento la hipótesis de que el PSOE, como segundo partido con más diputados, intente un gobierno alternativo en el caso de que Rajoy fracase no está en la agenda. Ello facilita que el PP siga esperando y presionando, con el apoyo de quienes no se presentan a las elecciones, para que otros partidos le resuelvan el problema, sin haber cambiado su candidato a presidente del Gobierno y sin haber cambiado su cúpula directiva, como correspondería después de tanta corrupción y tanta desigualdad producto de los últimos cuatro años de gobierno de este partido y sin aceptar cambiar las leyes que aprobó en solitario en la anterior legislatura.

Sin embargo, estamos ante un tiempo nuevo, que no empezará cuando se forme el nuevo gobierno, sino que se inició ya el 20 de diciembre de 2015 y lo que España necesita y lo que pide la mayoría del electorado que votó el 26 de junio pasado es que se pongan ya sobre la mesa, a debate en el parlamento y en la sociedad, las propuestas concretas y transparentes de cada partido para dar una solución a los problemas de los ciudadanos, alternativas a la desarrolladas por el PP en los últimos cuatro años, que tanta desigualdad y tanta corrupción han generado.
Esta tarea corresponde al PSOE y a Unidos Podemos y sus confluencias. Si es posible articulando una mayoría parlamentaria para gobernar en el caso de que Rajoy fracase o ni siquiera intente formar gobierno. Actualmente PSOE y Unidos Podemos y sus confluencias gobiernan en muchos ayuntamientos y en algunas autonomías; ¿por qué no acuerdan la formación de un gobierno para España alternativo al PP? Lo que está en juego en los próximos años no es la hegemonía dentro de la izquierda, lo que está en juego es la realización de políticas activas para recuperar el bienestar perdido en los años de la crisis económica y en años anteriores a la crisis de 2008.

Aunque es más deseable el acuerdo para formar Gobierno, la colaboración en la oposición, si ahora no es posible formar gobierno, también es una oportunidad para cambiar las políticas del PP. En este parlamento es posible encontrar mayorías para cambiar la parte más nefasta de la política económica y social del PP. Asimismo, la colaboración en la oposición será una oportunidad para establecer relaciones de confianza y preparar un cambio real de gobierno y de políticas para las próximas elecciones, en dos o en cuatro años.

Para el objetivo de cambiar las políticas desarrolladas por el PP hay muchísimo espacio para acuerdos y para debatir, incluso para competir en aspectos programáticos. A mí se me ocurren algunos, como el empleo para todos, incluidos los exiliados económicos, digno y de calidad y la derogación de la reforma laboral; el futuro de las pensiones y la financiación de la Seguridad Social, la educación y la sanidad públicas; los derechos y libertades de los ciudadanos que recorta la ley mordaza; la ley electoral que imposibilita la igualdad del voto de todos los ciudadanos; la dependencia; la renta básica; la igualdad de mujeres y hombres; la reforma fiscal; la lucha contra la corrupción y la dotación de medios a la justicia; la cuestión territorial y la financiación de las autonomías; una política activa en Europa frente a la política de austeridad; una posición política activa y transparente frente al TTIP con Estados Unidos, que limita severamente la capacidad de decisión de los gobiernos actuales y de los que elijamos en el futuro; etcétera. En definitiva son muchos los acuerdos posibles y necesarios.

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