29 de julio de 2016
29.07.2016

Primer paso: despolitizar la futura RTVV

29.07.2016 | 04:15
Primer paso: despolitizar la futura RTVV

La decisión de los cinco grupos parlamentarios de aplazar a septiembre el debate sobre la constitución del Consejo Rector de la futura Corporación Valenciana de Medios de Comunicación trastabilla más si cabe este incipiente proyecto radiotelevisivo. La discusión política que ha suscitado lo aleja de la ciudadanía, que contempla cómo los diputados se enzarzan en cuestiones muy distantes de las preocupaciones diarias de los valencianos.

La comisión del accidente del metro y la de RTVV han protagonizado, parlamentariamente, el primer tramo de mandato de Ximo Puig como presidente de la Generalitat. Mientras la primera se ha saldado con el anhelado socialmente reconocimiento a las víctimas, la segunda vive en una constante agitación. Primero, para tratar de encontrar soluciones al galimatías legal que enreda su apertura; en segundo lugar, por saber qué ocurre con los extrabajadores; y en tercero, simplemente para escoger a los diez profesionales que deben tutelar los pasos iniciales.
El ciudadano que lee el periódico o escucha la radio o ve la televisión se topa estos días con las desavenencias cotidianas de los partidos políticos, que critican que alguien tiene relación familiar con un cargo de un partido, que otro concurrió en la candidatura de una formación y un largo etcétera de cuestiones sobre personas que no conoce. Esa vecina, que cada mes sufre para poder pagar un sinfín de facturas y que ahora trata de esquilmar su exiguo ahorro con el objetivo de sufragar algún momento de placer vacacional, se aburre escuchando lo de siempre: que los partidos discuten por poner en cada puesto a sus candidatos.

En el sector periodístico tenemos clara la importancia de una radio y de una televisión de carácter público, principalmente por su aportación informativa y por la creación de puestos de trabajo que implican. En el ámbito político también las respaldan, aunque dudo de que coincidan exactamente en los motivos. No obstante, ¿qué opina el resto de la sociedad? Las bajas tasas de audiencia de la antigua RTVV reflejaban que no había sintonía entre emisor y receptor. El posterior cierre ha acostumbrado a los habitantes de la Comunitat Valenciana a carecer de ese servicio público. Y ahora los continuos y complejos problemas para lograr su reapertura, culminados por las inacabables disensiones para determinar el nombre de los diez consejeros, agrandan la brecha.

La Corporación Valenciana de Medios de Comunicación ha de constituirse como ente serio, creíble y despolitizado si pretende enganchar a los ciudadanos. Y, a partir de ahí, suministrar un producto útil, cercano, profesional y de alta calidad. Ahora, Les Corts transmite la percepción de engendrar un proyecto farragoso, costoso y donde cada partido trata, sobre todo, de colocar a sus candidatos en el Consejo Rector. Por tanto, politización y gasto. Más de lo mismo. La antítesis de lo que exige la sociedad. Lejos del objetivo fundamental de crear una herramienta que dote de información imparcial a la Comunitat Valenciana para beneficio de sus habitantes.

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