17 de agosto de 2016
17.08.2016

Abandonados

El yihadismo está ocupando el espacio vacío de poder estatal que los levantamientos populares, las guerras civiles y las operaciones militares extranjeras van dejando tras de sí. Y la consigna inapelable es que el cristianismo debe desaparecer.

17.08.2016 | 04:15
Abandonados

La última hermana es el título de una reciente novela de Jorge Edwards, basada en una historia real. Versa sobre la estancia en París, durante la ocupación alemana, de María, una dama acomodada chilena, que logra conducir su vida en la capital de Francia con la sofisticación que esa metrópoli ofrece a las personas devotas de las artes. Sin embargo, la conversación con una baronesa judía, mientras tomaban juntas el té, será el exordio de una serie de encuentros personales que irán sucediéndose en el discurrir de la agenda social de María hasta convertirla en la heroína discreta que, con su sencilla y elegante valentía, lejos de su familia y de su patria, pondrá en riesgo la vida y cuanto posee para salvar a los hijos de mujeres judías sentenciadas a morir en campos de exterminio.

A este respecto, cabe advertir que el tabloide alemán Bild ha comenzado a publicar, por entregas, los diarios de Heinrich Himmler, que investigadores de ese periódico han hallado en los archivos militares de Podolsk, en Rusia. Son anotaciones escritas por colaboradores del Reichsführer-SS, en las que se registran datos espeluznantes acerca de cómo transcurrían las horas del artífice del plan que acabó con la vida de millones de judíos.

Pero estos no son hechos y relatos irrepetibles del pasado. La Sojnut, Agencia para la emigración a Israel, ha rescatado, con la ayuda del Mossad, a cinco judíos de Saná y catorce de Rayda, en Yemen. La guerra y el encarnizamiento de exaltados islámicos con las familias hebreas han provocado, en estos años, el éxodo de cientos de judíos. Recuérdese que cuatro religiosas católicas, misioneras de la Caridad, congregación fundada por Teresa de Calcuta, fueron asesinadas por terroristas, que las acusaban de hacer proselitismo, durante el ataque que perpetraron contra una residencia de ancianos regentada por las hermanas en Yemen.

Entre los olim, es decir, los que han subido a establecerse en Israel, se halla el rabino Saliman Dahari, quien ha llegado, pleno de alegría, a un centro para inmigrantes en Berseba portando un antiquísimo manuscrito de la Torá. Queda así prácticamente extinta la comunidad de Yemen, que, con siglos de existencia, radicaba en ese territorio antes del advenimiento del islam. En un recinto protegido de Saná permanecen aún algunos judíos, en torno a cincuenta, que o no han querido emigrar o esperan una nueva oportunidad. Son los últimos. Que se sepa. Pues se ha perdido el rastro del elevado número de mujeres jóvenes que han sido secuestradas a lo largo del tiempo.

Es el capítulo conclusivo de una epopeya de salvamento, iniciada entre 1949 y 1950, con la operación Alfombra Mágica, en la que miles de judíos, en su mayoría de Yemen, fueron rescatados de la muerte, los saqueos y todo tipo de vejaciones. Aunque no hay que olvidar que centenares de niños desaparecieron durante el viaje o nada más llegar a Israel, sin que el gobierno abriese una investigación hasta 1994. Se lo conoce como el caso de los niños judíos yemeníes.

Un joven judío que logró huir de los horrores de la persecución nazi fue el editor y filántropo George Weidenfeld. Había nacido en Viena, pero falleció a principios de 2016 en Londres, donde residía. Llegó a la capital del Reino Unido con 19 años y con nada más que lo puesto. Pero se dio a conocer enseguida por sus extraordinarias dotes humanas y empresariales, y construyó, junto a Nigel Nicolson, el imperio editorial Weidenfeld & Nicolson. El relato de sus ingeniosas iniciativas profesionales, gestiones diplomáticas, aventuras amorosas, veladas culturales y coloquios con grandes personalidades del siglo XX, se puede leer en el libro Remembering my good friends. An Autobiographie.

El magnate judío creó, en 2015, Weidenfeld Safe Havens Fund, una organización que se propone liberar del Estado Islámico a cristianos de Irak y Siria. Erigió esa fundación como acto de gratitud hacia la familia cristiana que lo acogió a su llegada a Londres, y a los cuáqueros y a los miembros de comunidades cristianas que  lograron salvar del exterminio a diez mil niños judíos, llevándolos a Gran Bretaña desde Alemania, Austria, Polonia y Checoslovaquia. A ese traslado masivo se lo conoce como Kindertransport.

George Weidenfeld no lo olvidó jamás, y puso los medios a su alcance para ayudar a los cristianos del Próximo y Medio Oriente. No sólo porque estén padeciendo una agresión continua, extremadamente violenta, aniquiladora e implacable, sino también porque los gobiernos de países tradicionalmente cristianos se han desentendido de ellos en cuanto grupo humano, religioso y cultural, ya que esa parece ser una directriz claramente señalada por las arrolladoras corrientes ideológicas que deciden las líneas de actuación política, y los han abandonado, dejándolos a merced de su desdichada suerte en un yermo de persecución, muerte y desolación.

Y «abandonados» es el primer vocablo del título de un impactante libro escrito por Daniel Williams, quien ha sido corresponsal en el Medio Oriente de The Washington Post, Los Angeles Times y Bloomberg News". El enunciado completo reza así: «Forsaken. The persecution of Christians in today´s Middle East». El autor refiere con profundo conocimiento del campo por el que se mueve cómo el yihadismo está ocupando el espacio vacío de poder estatal que los levantamientos populares, las guerras civiles y las operaciones militares extranjeras van dejando tras de sí. Y la consigna inapelable es que el cristianismo debe desaparecer.

De ahí que a lo que está sucediendo en el Próximo y Medio Oriente, o en el Norte de África, no le corresponda otro calificativo que el de genocidio. Y ante esta epidemia atroz de persecuciones, son precisamente los musulmanes quienes, además de las declaraciones circunstanciales de repulsa, han de adoptar medidas eficaces de contención de la barbarie anticristiana, porque, como dice un aforismo inglés «inaction speaks louder than words», es decir, el no hacer nada puede ser más elocuente que el mucho hablar.

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