24 de septiembre de 2016
24.09.2016

Formas de entender la política

No solo son casos de corrupción. Es mucho peor que eso. Es una forma de entender la política: utilizándola y poniendo las instituciones al servicio de intereses oscuros. Así, actualmente, los principales nombres del PP valenciano­ están ensombrecidos por esta mancha

24.09.2016 | 04:15
Formas de entender la política

A la pregunta de qué entendemos por política, seguramente, nos encontremos con un sinfín de respuestas distintas. Sin embargo, una cosa es lo que cada uno entendamos por política, y, otra bien distinta, las razones por las que ciertos políticos deciden dedicarse a ella.

Lamentablemente, cuando estas razones son tan espurias como ajenas al interés general, el buen concepto que la gente debe tener de la política se deteriora, o peor aún, se desvanece. Y lo hace hacia una idea oscura, ensombrecida por la mancha que va dejando esa forma tan vil de ejercer el poder público. Esto es lo que podría estar pasando en la Comunidad Valenciana y se lo debemos a un partido: el PP.

Los aberrantes casos de corrupción; la depredación del territorio colocando el urbanismo al servicio de la especulación; el clientelismo político; el despilfarro económico; los sorprendentes premios de lotería; los absurdos y costosos grandes eventos. Son algunas de las huellas que, desgraciadamente, han dejado los gobiernos de este partido.

Cuando algo así atraviesa a todo un territorio, la Comunidad Valenciana, afectando a los que han sido sus máximos exponentes, -aquellos que en su día, y durante años, han ocupado las más altas responsabilidades públicas-, no solo son casos de corrupción. Es mucho peor que eso. Es una forma de entender la política: utilizándola y poniendo las instituciones al servicio de intereses oscuros. Así, actualmente, los principales nombres del PP valenciano, están ensombrecidos por esta mancha.

Es necesario que la ciudadanía lleve a cabo una reflexión acerca de ello. Sobre todo, porque los que actuaron de esta forma durante años, lo hicieron bajo el amparo de la legitimidad que dan los votos: denigrando la confianza que de buena fe la mayoría de valencianos les otorgaban.
Mientras, aquellos que tienen hoy la responsabilidad de gobierno, se enfrentan a un doble esfuerzo: el de gobernar una Comunidad devastada política y económicamente, al mismo tiempo que, intentar que la ciudadanía recupere la credibilidad en la política y en los que la ejercen.

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