25 de septiembre de 2016
25.09.2016

La política catalana que viene

25.09.2016 | 04:15
La política catalana que viene

Qué ha pasado en Valencia? Unos no se han enterado. Otros hablan de un acto de valentía. El president Ximo Puig ha recibido a bombo y platillo al president Carles Puigdemont acompañado por una nutrida comitiva. Políticos, empresarios y fuerzas vivas llegaron en tren para reivindicar las carencias ferroviarias. En la memoria de los valencianos no se recuerda algo así. El expresident Joan Lerma no se atrevió, condicionado por la presión mediática de la directora de ´Las Provincias´, Mª Consuelo Reyna. Eduardo Zaplana se veía con Jordi Pujol de tapadillo en algún rincón fronterizo. José Luís Olivas, que seguía el protocolo de Motilla del Palancar, no veía la conveniencia ni la necesidad. Francisco Camps saludó a J.L. Montilla sin objeto ni ganas, vigilado por Rita Barberá, anticatalanista visceral. Alberto Fabra,cercado por los suyos, se mantuvo al pairo.

Puigdemont llegó a Valencia a la misma hora que Francesc Homs se enfrentaba en Madrid al Tribunal Supremo por su participación en la consulta del 9 -N. Artur Mas , respaldó a su conseller de Presidència, flanqueado en todo momento por Irene Rigau y Neus Munté. La reunión en Valencia alcanzaba el rango de encuentro de alto nivel equiparable al despliegue que acaparó la atención de los catalanes ante el Supremo. La escena de lanzas en alto y solidaridad con Homs coincidía y contrastaba con la misión de «germanor» y concordia que sellaba la época de incomunicación entre la Generalitat Valenciana y la catalana durante los últimos 38 años.

El periodista Vicent Ventura decía que era partidario de la aproximación entre la realidad catalana y la valenciana porque creía en ella y además convenía a todos. Razones de vecindad, cultura, geopolítica, lengua y notables flujos económicos, en ambos sentidos, convierten en contraproducente el alejamiento. ¿Qué nos ha pasado a los valencianos para mantener durante tanto tiempo la desconexión y el silencio entre dos sociedades, la catalana y la valenciana, que tienen tantas cosas en común? ¿Cómo han consentido los empresarios un sectarismo institucional que ha perjudicado a la economía valenciana? ¿Quién resarcirá a los valencianos de este perjuicio?

El encuentro fue más protocolario que programático. Los tres puntos de acuerdo y reivindicación además de conocidos son insuficientes. La confluencia para conseguir la financiación justa de ambas autonomías; reclamación contundente de la adecuada red de infraestructuras -- la reivindicación, por enésima vez, del Corredor Mediterráneo--, junto con el compromiso de intercambiar las emisiones de TV3 y de la «non nata» RTVV, son la constatación de lo evidente. Para que la sinergia entre catalanes y valencianos sea eficaz la colaboración ha de extenderse al campo cultural, al lingüístico, al universitario, al científico, al tecnológico y por supuesto, al económico en todas sus vertientes. Hay que ir al cuerpo a cuerpo para salvar el veredicto de la historia.

Ante el deterioro y la parálisis del panorama público español, el dinamismo y la audacia de normalizar las relaciones entre dos zonas complementarias del Arco Mediterráneo alcanzan notable relevancia. La política catalana espoleada por el debate soberanista evoluciona a gran velocidad. La política valenciana lastrada por la bancarrota que dejó el PP, habrá de aportar imaginación para lavar su imagen y ganar enteros. Los sectores económicos valencianos no funcionan, están arruinados y carecen de recursos para relanzarse a sí mismos. La sincronización de los intereses económicos de ambos países es la oportunidad.

La nueva política catalana avanza y tiene una cita decisiva el próximo 28 de septiembre. El apoyo anunciado de la CUP en la cuestión de confianza del president Carles Puigdemont , señala el grado de confluencia en torno al reto soberanista. La permanencia en segundo plano del partido angular en la actual singladura, Esquerra Republicana de Catalunya, liderado por Oriol Junqueras, abre expectativas. La incógnita está en la posición que adopte el Partit Socialista Català con Nuria Parlón o con Miquel Iceta. La política empresarial catalana ha situado al tándem Juan Rosell-Joaquim Gay de Montellà -- amigo personal de José Vicente González-- en la cúspide madrileña de CEOE. De la mano del Consejo Español de la Competitividad-- al que pertenece Juan Roig (Mercadona)-- José Luís Bonet (Freixenet) preside la Cámara de España, con sede en Madrid, que aglutina a las 85 Cámaras de Comercio españolas. En el poder financiero Caixabank (Fainé-Brufau) y Banc Sabadell(Oliu) están estratégicamente situados y tienen una extensa red comercial en la Comunitat Valenciana al quedarse con Banco de Valencia (Caixabank) y la CAM(B. de Sabadell) En la esfera sindical, Pep Álvarez , de procedencia catalana, sustituyó en la secretaría general de UGT a Cándido Méndez. El partido bisagra en la política española, Ciudadanos, nació en Catalunya como Ciutadans y catalán es su líder Albert Rivera. De aquella procedencia es su segunda de abordo y portavoz de C´s en las Corts Catalanes, Inés Arrimadas, que acompañó a Carles Puigdemont en su encuentro con Ximo Puig en Valencia. ¡ Que Dios reparta suerte!

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