01 de octubre de 2016
01.10.2016

Rita vete, el escaño no es tuyo

01.10.2016 | 00:18

La situación de Rita Barberá debe tenerla sumida en un profundo estado de desesperación „cuando no depresión„ habida cuenta de que, quien fuera "alcaldesa del España", se ha convertido de pronto en una apestada a la que casi nadie de su partido quiere ver ni en pintura. Todas las formaciones políticas con representación en las Cortes Valencianas „incluyendo su PP„, le han exigido que devuelva su acta de senadora y ella se niega en redondo («el escaño es mío») sin tener en cuenta que no fue por sufragio que obtuvo su escaño, sino por designación de las mismas Cortes autonómicas que ahora le instan a que renuncie a él.
 
Llama la atención que la ex alcaldesa se aferre  al aforamiento que le confiere ser senadora con la misma vehemencia suelen actuar tantos presuntos corruptos y presuntos prevaricadores vinculados a la política. Barberá sabe que si renuncia, será juzgada por la justicia ordinaria mientras que si sigue dejando caer sus regias posaderas en un sillón del Senado „virtualmente, pues apenas si se ha dejado ver un par de veces por la cámara alta„, será el Supremo quien la juzgue en calidad de aforada. Y claro, como la señora está desesperada pero de tonta no tiene un pelo, es lógico que  quiera dilatar el plazo de trato judicial preferente que aun dispone hasta 2019.
 
¿Qué deberían, o mejor qué podrían hacer los políticos decentes para resolver la papeleta que este vodevil les plantea en plena fiebre regeneracionista y preelectoral? Pues, la verdad es que bien poco o tal vez nada ya que, con la ley en la mano, todo lo más que podrían hacer los populares contrarios a Barberá, sería desterrarla al Grupo Mixto donde la ex alcaldesa compartiría vecindad con nuevos compañeros de aventuras. Tal en la última fila de la Cámara Alta le correspondiera sentarse al lado del senador de Bildu Iñaki Goioaga, procesado por terrorismo por el Supremo, y quien, como ella, también se resiste a renunciar a su acta. No obstante, miremos el lado bueno y valoremos si, talvez hacer nuevas amistades podría animar a la dama del caloret a recuperar la exultante euforia de los días en que daba botes en el balcón de su ayuntamiento.
 
Pobre Rita Barberá, que bajo ha caído en el empecinamiento porque su caso siga en el Tribunal Supremo y no pase al juzgado de Valencia donde sus presuntos compinches de presunto blanqueo de fondos del PP aguardan a ser juzgados. Mucho le debe suponer el hecho de ser juzgada como el resto de los mortales a alguien que lo tuvo todo, creyó que su reino era para siempre y ha acabado protagonizando uno de los más patéticos y vergonzantes modos de retirarse de la política.
 

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