06 de octubre de 2016
06.10.2016

No es magia, sino voluntad política

05.10.2016 | 21:47

Me desayuno en Madrid unas tostadas y un artículo de opinión „malintencionado„ sobre la gestión municipal en política de inmigración. El autor viene a decir que no se está haciendo nada bueno, que se están tomando decisiones contrarias a lo que se anuncia, y cómo no, mi favorita (por repetitiva en ciertos sectores): que soy un iniciado, y el ayuntamiento la escuela de magia de Hogwarts. Asisto en Madrid precisamente a unas jornadas sobre refugio, acogida e integración. Unas jornadas organizadas por Acnur y por la Defensora del Pueblo, en las que el Gobierno ha hecho mutis por el foro y ha dejado a sus técnicos el marrón de intentar convencernos de que estamos en ello.

Es curioso recibir este ataque tan directo de alguien tan cercano al mismo partido que gobierna en funciones el Estado, pero sobre todo, tan cercano al ayuntamiento y, por tanto, a la información. En primer lugar, el autor afirma que hemos cerrado un albergue e insinúa que «será porque lo dirige una parroquia». Nada más lejos de la realidad: no se ha cerrado ningún albergue, cuando hemos intentado renovarlo aplicando la legalidad, la contraparte ha declinado la oferta. Además, mantenemos convenios con otros albergues (alguno dirigido por parroquias). Por tanto, no se trata «del único».

También dice que «buena parte de la atención directa ha sido delegada a una entidad ajena». Lo que no dice es quién hizo esa externalización. La respuesta es clara, el PP. También es clara nuestra intención de que la realice el funcionariado, si no fuera porque la ley Montoro, también del PP, nos impide contratar el personal necesario.

Además, se afirma que «no se ha hecho nada destacable en el campo de la inmigración». Bueno, ante las acusaciones sin datos, información: creación de los consejos locales de Inmigración e interculturalidad para diseñar colaborativamente las políticas públicas con más de 100 organizaciones; asistencia del CAI a 9.948 casos; programas como Carpeta educativa, el baúl viajero, torneo Pasa la bola, Tambores en son de paz, o Divercinema; publicaciones de estudios; mesa de la lengua; red Sube el tono contra el racismo; día de África; celebración del año nuevo chino junto a la embajada; campañas de comunicación; escuela de acogida... con un impacto estimado de 16.705 personas.

Pero además, el autor olvida acciones de sensibilización, apoyo y organización del voluntariado y apoyo a la acogida de personas refugiadas. Todo bajo el paraguas del programa «La nostra ciutat, el teu refugi», un proyecto en colaboración con CEAR, Accem y Cruz Roja que hace que hayamos doblado el presupuesto y multiplicado las acciones, así como ser punteros y ejemplo en todo el estado de trabajo directo para refugiados.

No, no tengo una varita mágica, pero debería revisar las alas de sus lechuzas mensajeras. En el ayuntamiento no hacemos magia, pero con voluntad política, conseguiremos una ciudad acogedora y de igualdad de derechos para todos. Aunque a algunos les pese.

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