03 de noviembre de 2016

Con audacia, lo imposible

03.11.2016 | 04:15
Con audacia, lo imposible

Regreso de Roma días más tarde de la elección del nuevo superior general de los jesuitas el padre Arturo Sosa y de su primera homilía como tal en la iglesia del Gesú. En ella, comenzó su intervención refiriéndose a las palabras de Bruno Cardoré, superior de los dominicos, con quienes durante siglos los jesuitas compitieron en su labor de evangelización en Iberoamérica, quien, al inicio de la 36ª Congregación General, había estimulado a los jesuitas animándolos a «buscar con audacia lo imposible».

Así vinieron a hacerlo los jesuitas, pues no resultaba probable que un jesuita latinoamericano fuera elegido superior general, por primera vez en la historia de la orden, y lo fue. Arturo Sosa es desde el pasado 14 de octubre su prepósito general y, como él mismo recordaría en sus primeras palabras pronunciadas en la misa de acción de gracias pronunciadas al día siguiente, viernes 15 de octubre, en la citada iglesia del Gesú, viene a «trabajar por lo que hoy parece imposible: una humanidad reconciliada en la justicia».

El nuevo superior general, antes asesor personal del padre Adolfo Nicolás, su antecesor como superior general, ha insistido en la misión de la Compañía de Jesús, de ser servidores de Cristo, buscando alternativas que permitan afrontar los retos de nuestro mundo con especial atención a la pobreza y a las situaciones de injusticia. Para ello, «no se trata de buscar a otros que colaboren con nosotros», sino que «queremos colaborar con otros dentro y fuera de la Iglesia».

Nacido en Venezuela, hace 68 años, el padre Sosa es especialista en cuestiones sociales, políticas y económicas. Su elección viene a dotar de un excelente compañero al papa Francisco en su intento de contribuir a solucionar cuestiones pendientes en el mundo y concretamente en el subcontinente latinoamericano con «la búsqueda de alternativas para superar la pobreza, la desigualdad y la opresión», según sus propias palabras.

En su camino hacia la capilla de san Ignacio, en la iglesia del Gesú, el padre Sosa, hombre de pelo y bigote cano, con su telilla blanca característica latinoamericana al cuello, giró hacia la tumba de Pedro Arrupe „Ignacio gran referente, Arrupe gran impulsor de un mismo camino„ donde oró, recordándonos que el servicio que más identifica a los jesuitas, como destaca el también jesuita Norberto Alcover, es «buscar siempre las causas últimas del dolor para superarlo en todos los frentes». Pensar para actuar en función de la liberación humana.

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