04 de noviembre de 2016

Prensa, Iberoamérica, Historia

Los negocios de la comunicación se expanden y tienen un gran futuro, a pesar de haber sufrido la contracción general iniciada en 2007, pero el periodismo entendido como la capacidad para construir un reportaje fidedigno de la realidad, a través de su investigación y los protocolos aprendidos del oficio periodístico, se tumba en brazos de Morfeo.

04.11.2016 | 11:04
Prensa, Iberoamérica, Historia

Los días 27 y 28 de octubre se celebró en Valencia el X Encuentro Internacional de Historiadores de la prensa y el periodismo. Los nueve encuentros anteriores tuvieron lugar en diversas ciudades americanas. Por primera vez, los cerca de 200 participantes vinculados a la Red Iberoamericana de Historiadores de la Prensa, a la española Asociación de Historiadores de la Comunicación y a 98 universidades y centros de estudio de una y otra parte del Atlántico, se dieron cita en una ciudad europea. La Nau de la Universitat de València ha sido la sede de este evento iberoamericano, mundial, intelectual, que habla de historia y, por lo mismo, de presente.

El lema del congreso „«De la imprenta a la empresa multimedia: el negocio de la comunicación en la historia»„ surgió de la constatación de una evidencia: la prensa periódica en papel languidece. Podría ser un pequeño drama de nostálgicos apegados a formatos y soportes antiguos. Pero hay más: la crisis es doble, y junto al soporte tradicional, se desvanece también en sentido cívico del periodismo entendido como freno de la corrupción social, cultural y política, como combustible necesario para la toma de decisiones de una ciudadanía en condiciones democráticas. Así pues, se imponía echar la vista atrás para observar los recodos del camino que nos han conducido a la situación actual.

Observar cómo los modelos de negocios relacionados con los medios de comunicación de masas han alterado sus contornos puede dar ideas lúcidas para afrontar trances actuales. Lejos de reunir a historiadores susceptibles de ser confundidos con anticuarios, el X Encuentro acogió a científicos sociales que parten del presente, del presente inquietante, para formular preguntas al pasado y para encontrar en él caminos posibles de futuro. Historiadores de la prensa y el periodismo de trece países, concretamente de México, Perú, Colombia, Chile, Cuba, Costa Rica, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Portugal, Francia, Inglaterra y España, se dieron cita en Valencia para exponer sus investigaciones en curso, para intercambiar experiencias y puntos de vista, para establecer vínculos intelectuales.

La prensa y el periodismo no deben tenerse por cuestiones incidentales. Tampoco una reunión de científicos sociales que reflexiona al respecto. Existe una larga tradición que vincula el origen de la prensa con los debates para construir el espacio público, la soberanía popular y la democracia política. Hija de las revoluciones liberales, la prensa diaria fue el tallo del que surgieron las hojas de los partidos políticos y, a continuación, devino en la formadora de las masas que irrumpían en política a través del sufragio universal y de esas noticias frescas que permitían discernir al ciudadano en medio del ruido y la confusión. Incluso hoy, cuando suenan cantos de sirena, prescindir de la información de calidad, verídica y contrastada, se nos antoja el mayor de los impedimentos para una democracia deliberativa. La prensa llenó el ocio de muchos y devino negocio de pocos, pero supo encontrar el equilibrio entre la propiedad y la libertad, entre la posesión del medio y la libre expresión del profesional de la información, el periodista.

Hoy cabe preguntarse cómo fue posible tal cosa. La minoración en el número de periodistas está en relación directa con el aumento en el número de comunicadores. Los negocios de la comunicación se expanden y tienen un gran futuro, a pesar de haber sufrido la contracción general iniciada en 2007, pero el periodismo entendido como la capacidad para construir un reportaje fidedigno de la realidad, a través de su investigación y los protocolos aprendidos del oficio periodístico, se tumba en brazos de Morfeo. Hasta el punto de que, no ha mucho, un sociólogo del periodismo francés ironizaba con el sueldo de los periodistas y afirmaba que debía decrecer, puesto que se habían olvidado de hacer su trabajo, aunque echasen muchas horas en el reloj de fichar.

Y en medio de los traumas, la ciudadanía sigue requiriendo el único lubricante que puede engrasar su participación social y política: la información; la buena información. En este sentido, el X Encuentro Internacional de Historiadores de la Prensa y el Periodismo sacó conclusiones al respecto. Analizó la prensa política; se detuvo en los intereses de los propietarios de medios; observó las claves del sensacionalismo y de la prensa popular; reconstruyó los vínculos entre periodismo y cultura popular; valoró la incidencia en la información de la libertad de imprenta y sus múltiples cortapisas censoras; incidió en el papel de los medios en acontecimientos cruciales. Juanita Darling, una de las participantes en el X Encuentro, colaboradora de Los Angeles Times y profesora de San Francisco State University, escribió, y viene al caso, que los grandes conglomerados multimedia son lo mejor y lo peor del crecimiento transnacional. También de ese negocio de la comunicación se habló. En perspectiva, eso sí.

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