14 de noviembre de 2016

Un túnel y un paso elevado en Valencia

14.11.2016 | 04:15
Un túnel y un paso elevado en Valencia

Muchas obras de ese tipo se realizaron en Valencia después de las dos que vamos a comentar, pero resaltamos éstas, al cabo de medio siglo, porque tuvieron sus «aquellos» por retraso, cuando después hemos visto muchas que se han llevado a cabo y que en los últimos meses se ha hecho grandes campañas en torno a un largo subterráneo que se pretende para toda la ciudad y que los poderes centrales no conceden.

Nos referiremos primeramente al túnel subterráneo que une las Grandes Vías de Ramón y Cajal y de Germanías, y que discurre por debajo de las vías del tren. Hasta entonces, aún recordamos el paso elevado que había para poder ir de la calle de Alicante a la de Cuba y demás; era una pasarela metálica, a la que se accedía por numerosos escalones, parecida a la que hasta hace poco tiempo se elevaba por encima de la Avenida del Cid.

Ese túnel, hoy ya habitual y normal para los valencianos, se inició mediada la década de los años cincuenta del siglo XX; era alcalde Tomás Trénor Azcárraga, segundo Marqués del Turia. Y, una vez iniciado el sondeo, aparecieron emanaciones de agua que no se pudo, de momento, evitar. Y la obra quedó parada. Este proyecto lo impulsó pronto el siguiente mandatario, Adolfo Rincón de Arellano, y se encontró el procedimiento para eliminar los surtidores y charcos, de manera que antes de 1962 ya estuvo finalizado este paso subterráneo para vehículos y peatones, tal como lo estamos utilizando todavía. ¡Y por mucho tiempo! La otra obra que también sufrió retrasos se llevó a cabo ya en la década de los setenta, bien avanzada. Fue la vía rápida elevada sobre el paso del ferrocarril, y que sirve para ir desde la Avenida de César Giorgeta a la de Ausiàs March. Una vez terminada, los ciudadanos quedamos extrañados de que no se abriera al tráfico, cuando ya llevaba tiempo concluida. De pronto, advertimos unas obras de pocos días y pocas semanas y los coches comenzaron a pasar de un lado a otro sin dificultad alguna. ¿Qué había ocurrido para este retraso? Lo supimos, aunque, de momento, nos pidieron que no lo comentáramos. No había prohibición de censura –ya se había acabado ese control previo-, pero mejor no hacerlo público. Y pronto lo supimos. Y era que, en los sucesivos tramos, cuando un enorme camión pesado pasaba de un bloque a otro, el enlace se vencía y había una especie de choque. Y nos contaron que fue un hombre increíble, un empresario de grúas sin una formación académica, pero de un instinto insuperable. Se trataba del conocido como «El Pernales», que muy pronto dio la solución. Bastaba con hacer una especie de dientes en cada borde de los bloques, que engancharan con el siguiente, y el anterior enlazaba perfectamente.

No nos extrañó que así fuera; pues «El pernales» ya dio la solución a numerosos e importantes problemas. Concretamente, a través de la Agencia EFE, donde la entrevistamos por otro motivo, explicó la solución para sustentar la Torre de Pisa, que cada año se inclinaba unos pocos milímetros más y a la cabo de las décadas se hubiera venido abajo:

-No conviene enderezarla del todo y ponerla recta- nos dijo- porque perdería su gracia.

Al poco tiempo, con los detalles que facilitó para sustentarla en el subsuelo, nos vino a ver para comunicarnos que le habían invitado para ir a Italia a presentar sus ideas, su proyecto. Y la verdad es que fue tenido en cuenta, aunque lo llevaron a cabo arquitectos e ingenieros de aquel país. Y la torre ya está inclinada, pero firme para siempre. Y fue un valenciano, «El pernales», quien dio la idea; igual que con el paso elevado de Giorgeta.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook


Enlaces recomendados: Premios Cine