17 de noviembre de 2016

La naturaleza del escorpión

17.11.2016 | 01:09

Con la presentación del anteproyecto de la Ley de la Memoria Democrática Valenciana a la que acudimos el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica (GRPH) y algunas familias de víctimas del franquismo empezamos a sentir que toma cuerpo aquel compromiso de abril de 2015 firmado entre los grupos parlamentarios de izquierdas (PSPV-PSOE y entonces EU), los sindicatos de clase y una representación de la plataforma estatal por la Comisión de la Verdad integrada por María Garzón y el GRMH. En la presentación nos acompañaban familiares como Pilar Alcorisa, que ya consiguió cerrar su herida tras tremendas peripecias y otras que esperan llegar a hacerlo y que consideran la nueva ley como un instrumento útil. Todas mostraron su esperanza y agradecimiento tanto a la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, como al mismo presidente Puig.

Observaba esas expresiones de esperanza y agradecimiento sin dejar de pensar en la tormenta perfecta que se avecina otra vez sobre esas familias y otras miles a las que las leyes de memoria similares que se van poniendo en pie en varias comunidades podrían llegar a tiempo para cerrar sus heridas€ me temo que un mundo regido por Donald Trump (gobernar USA es gobernar el mundo) y una España mal regida por un PP en plena metástasis de corrupción no son buenas noticias para la Memoria Histórica ni mucho menos para centenares de miles de ancianos a los que ya apenas queda tiempo para recibir alguna reparación por graves y continuadas injusticias.

Ruego a la consellera y a quienes queden en Corts Valencianes conscientes de este problema, que ante todo es de aplicación de Derechos Humanos en cumplimiento de los compromisos internacionales contraídos por España, que aceleren los trámites y afiancen los derechos que esta buena ley garantiza en varios planos; esta y otras leyes autonómicas similares van a ser la única esperanza para personas que no aguantarán otros cuatro u ocho años bajo un Rajoy que seguramente seguirá por su senda hostil a esas personas y esa memoria contra las que sí que cumplió su promesa de que en cuanto él mandase en España «no habrá ni un euro público para las fosas de la guerra».

Lo que representan Rajoy y Trump odia la memoria de los luchadores demócratas y tarde o temprano volverán a actuar contra ella; lo han demostrado oponiéndose sin razones a que el Consell muestre respeto y homenaje a los presos políticos en San Miguel de los Reyes apoyando el homenaje celebrado ayer. Me temo que tanto a las víctimas que siguen tiradas por barrancos y cunetas por toda España, a sus familias como a las personas y entidades que luchamos por la memoria de todos sólo nos quedará lo que afiancen los demócratas en las comunidades autónomas€ el escorpión atacará; lo lleva en su naturaleza.

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