02 de diciembre de 2016

El regreso de España

02.12.2016 | 04:15
El regreso de España

Me gustó ver a Rajoy con Merkel, Hollande, May, Renzi y Obama en Berlín. El presidente norteamericano no se reunía con Europa sino con los principales países europeos, que es otra cosa, y es importante que España esté en ese grupo porque es donde le corresponde y porque hace años que había perdido ese lugar como consecuencia del desinterés de Rodríguez Zapatero y de Rajoy por la política internacional. 
En Berlín han hablado de mantener las sanciones a Rusia por su política en Ucrania y Crimea. Obama está por la labor de presionar más a los rusos, pero los europeos estamos divididos (como siempre) con halcones como Theresa May y palomas como Merkel y Renzi. Sospecho que Rajoy está entre estos últimos porque desde aquí no se ve a Rusia como amenaza a nuestra seguridad, aunque lo sea. La extensión de las sanciones europeas es algo que se decidirá en enero y no estoy seguro de que vaya a haber la unanimidad necesaria para prorrogarlas, a no ser que el Kremlin haga alguna otra barbaridad en Ucrania o en Siria, donde parece haber un reparto de papeles pues mientras el portaaviones Kuznetsov (el que quería repostar en Ceuta y no le dejamos cuando los aliados pusieron el grito en el cielo) bombardea al Estado Islámico y al Frente de la Victoria (filial de Al Qaeda), la aviación de Bachar Al Assad arroja bidones bomba sobre hospitales infantiles de la ciudad mártir de Alepo. Es la forma que tiene Rusia de demostrar al mundo que es gran potencia y que hay que contar con ella para arreglar Oriente Medio. 
También han hablado de refugiados, de esos que tampoco acoge el Ayuntamiento de Madrid a pesar de haber colocado una inmensa pancarta en su fachada, y es que no hay que fiarse de nuestros populistas. Con la política europea patas arriba y la reciente introducción de un sistema de información previa para los visitantes de países no sometidos al régimen de visado, supongo que Rajoy habrá llevado la voz cantante en este tema ya que somos los únicos en Europa en poder mostrar una política de control de inmigración con muy buenos resultados, en la costa occidental de África. Lo que no se es si lo habrá hecho con intérprete o si les habrá dado a sus contertulios un texto preparado de antemano. 
Seguro que las relaciones entre Europa y los Estados Unidos se llevaron también un buen rato de conversación. Por un lado está el no nato Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), que pretende evitar un mayor desplazamiento de la economía mundial hacia el Pacífico. Merkel, Renzi y Obama lo defienden pero no gusta ni a Trump ni a Hollande y por eso tiene un futuro inmediato más bien color de hormiga. Y por otro lado está la OTAN, que lleva reinventándose desde que se deshizo la URSS, y que había elegido este mes de julio para publicar una nueva estrategia de seguridad... en coincidencia con el Brexit y con la elección de Trump, que son dos acontecimientos que la han dejado anticuada antes de nacer. Por eso supongo que sobre la reunión flotaba el fantasma de Trump, que odia los tratados de libre comercio, que piensa que la OTAN está "obsoleta" y que los norteamericanos solo deberían defender a los aliados que se rasquen el bolsillo y contribuyan a su mantenimiento con el 2% de su presupuesto (España anda en torno al 1%). Se acabó la barra libre, dice Trump, y eso de una manera más sosegada pero igualmente indignada es algo que comparten Bush y Obama, que llevan años diciéndolo sin que les hagamos caso. Ahora habrá que hacerlo a la carrera porque no estamos rodeados de seres angelicales sino de rusos expansionistas, por un lado, y de árabes inestables, por el otro, y además habrá que hacerlo en vísperas de elecciones en Francia y en Alemania (y un referéndum en Italia), que no dibujan el momento más adecuado para aumentar presupuestos militares.

En realidad yo sospecho que de lo que más deben haber hablado los cinco europeos y Obama ha sido del terremoto que ha supuesto la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, que si Dios no lo remedia pronto será la Casa Dorada. Tras la reunión que mantuvo con él tras ser elegido, Obama hizo saber que su opinión sobre el magnate no había cambiado y esa opinión no era buena pues no le consideraba capacitado ("unfit") para ser presidente y comandante en jefe de las fuerzas armadas. ¡Asusta pensar que a partir del 20 de enero se le vaya a confiar el botón nuclear! Obama se está dedicando con encomiable sentido institucional a tratar de calmar las preocupaciones de los aliados diciendo que Trump no va a hacer lo que ha dicho que iba a hacer, algo que parecen desmentir los nombramientos que ha hecho hasta la fecha y entre los que predominan los halcones.

En todo caso, la participación de Rajoy en un foro de esta naturaleza recuerda que somos la cuarta economía de la Eurozona y que tenemos intereses que salvaguardar. Por eso sea bienvenido el ministro Dastis que nos devuelve al lugar de donde nunca debimos salir, a pesar de que la misma reunión sea en detrimento de la Unión Europea que no fue invitada a Berlín. Ojalá que nuestra presencia en los foros en los que se toman las decisiones no sea flor de un día.

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