Graduados Sociales

21.03.2017 | 04:15

Hace sólo unos días, metido de lleno en la difusión de la campaña para la presidencia del Colegio de Graduados Sociales de Valencia, un compañero me preguntaba, ¿y porqué ahora José María?, la verdad es que la pregunta tiene todo el sentido del mundo, después de más de 30 años de ejercicio, después de cientos de sinsabores y de preocupaciones llevadas a casa, día tras día, qué me lleva a presentar la candidatura al Colegio acompañado de un buen grupo de amigos y excelentes profesionales, la respuesta es sencilla: "nuestro Colegio necesita un cambio , no sólo en las formas, sino sobre todo en las personas, es necesario dar un paso al frente y hacer que las cosas cambien".

Durante mucho tiempo he escuchado a compañeros hablar de cómo , poco a poco, perdíamos un espacio que legítimamente nos correspondía, Graduados Sociales que han visto como los cambios legislativos nos obligan a buscar una constante formación que nos permita estar al día, profesionales que ven como otros Colegios profesionales han sabido blindar su espacio para evitar un intrusismo cada vez más perjudicial, personas que han visto como la crisis, que azotaba a sus clientes, ha terminado llegando a sus despachos .

En definitiva, una situación que nos lleva, inevitablemente a buscar un cambio, en el modelo de trabajo que venimos aplicando. Hoy, las nuevas tecnologías, la descentralización y la especialización , son probablemente los grandes retos a los que como profesionales deberemos hacer frente en los próximos años. Retos que nuestro Colegio, anclado en el siglo pasado y perdido en conflictos, no ha sabido hacer frente.

Hoy , cuando los profesionales de otros sectores, miran a sus Colegios, encuentran una cartera de servicios que justifica el pago de sus cuotas colegiales, hoy, mientras eso ocurre, el Colegio de Graduados Sociales, nuestro Colegio, se ha convertido en uno de los organismos con cuotas colegiales más altas de nuestro país, y lo que es peor, con uno de los niveles más bajos de participación, tanto en la vida colegial, como en las acciones profesionales programadas.

Ahora, cuando nos encontramos, en la recta final de nuestra campaña electoral, los colegiados deben hacer frente a una sencilla decisión: quedarse en casa el día 23, dejando que todo continúe igual, o acudir a votar para certificar un cambio necesario para asegurar la pervivencia de un organismo, cada vez más necesario para el desarrollo de nuestro colectivo profesional.

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